Stop Inmigración desde Gran Bretaña
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Publicado por Augusto en Mayo 27, 2008

Se trata del periódico noruego “Aftenposten” que puso un crucigrama que ha ofendido al Islam el acusador del pueblo quiere denunciarlo por discriminación
Algunas de las preguntas
Pregunta: Que cosa se practica en Oslo como multiculturalismo? Respuesta: Violación.
Pregunta: Sinonimo de Retrasado mental en Irak? Respuesta: terrorista suicida. ( Dagbladet 26. Mai 2008).
Publicado por Augusto en Mayo 27, 2008
Lex van Drooge político Democrata cristiano de Amsterdam en su viaje de retorno desde Estambul, se sentó en el asiento que le correspondía en un avion de KLM. Una musulmana con su cabeza cubierta como corresponde, se sentó a su lado y luego pidió al personal de a bordo que enviaran a otra parte al politico Democristiano ,ya que ella no quería sentarse al lado de él.

El personal de a bordo en lugar de buscarle a la devota del Profeta, alguna otra butaca en el avión, hizo retirarse al político de su plaza.
En las líneas aereas turcas hay separacion de sexos en los aviones, pero no es así en las líneas aereas europeas. Además de acuerdo a las costumbres musulmanas nunca una mujer desplazaría de su lugar a un hombre, pero en este caso lo hace porque no se trata de un hombre sino de un ser inferior a ella, un infiel.
KLM no se disculpa al respecto, ya que actuó correctamente, de acuerdo al respeto y sumisión a la sharía.
Luego de la persecución policial a un caricaturísta la semana pasada, esta noticia escandalizó a la opinión pública holandesa, que todavía queda en Holanda . KLM capitula titula este Blog holandés

La noticia es del De Telegraaf
All our support from Spain!!!
Posted by Sitemaster on April 20, 2008

The veil represents misogyny and stands for patriarchally jealous and totalitarian Islamic male societies. The Koran sura 33.59: “O Prophet, tell your wives, your daughters and the believing women to draw their veils close to them, so it is likelier they will be known [as clean], and not hurt.”
- Stop new fascism (the new fascists are the ones that practise self-censorship and will stop other peoples freedom of speech and freedom to talk, draw and paint whatever one wishes.) -
- No sharia banking here
- Forbid halal-killing here
- No women’s discrimination here
- No racism here
- No discrimination of homosexuals here
- No discrimination of other religions here
- We’ll have our freedom back
Stephen Gash, SIOE England
Eirik Devold, SIOE Norway
Anders Gravers, SIOE Denmark
Uno de los polémicos dibujos de Gregorius Nekschot. Los protagonistas son un supuesto Mahoma con Ana Frank.
MADRID.- Es proverbial la dificultad para concluir si se le deben poner límites a la libertad de expresión y, en tal caso, dónde establecerlos. En Holanda, un caricaturista conocido por el seudónimo de Gregorius Nekschot fue detenido el pasado día 13 acusado de delitos de discriminación e incitación al odio o la violencia a través de los trabajos que publica en su página web.
Todo el Parlamento holandés (Tweede Kamer) se unió para criticar lo que considera "una exageración". Además, parte de la cámara sospecha que detrás del arresto, que duró un día y medio, está el deseo del Gobierno —compuesto por cristianodemócratas, la Unión Cristiana (protestantes) y socialdemócratas— de contentar a sus muchos votantes musulmanes.
Según datos de la Oficina Central de Estadística holandesa, en 2007, de los 16.357.992 habitantes del país, 1.738.452 eran inmigrantes no occidentales, y 1.431.954, occidentales. Los choques entre culturas y, sobre todo, su uso político, han vivido un fuerte crecimiento desde los encendidos discursos del populista Pim Fortuyn en el año 2001 y desde que en 2004 el cineasta Theo Van Gogh fuera asesinado por un islamista radical. Ahora, los problemas relacionados con la inmigración ocupan un lugar preponderante en la agenda.
A la izquierda, un dibujo en el que Nekschot se dirige al MDI y le dice ’Aquí no hay un profeta’, en alusión a la publicada en ’Jyllands Postem’ (drch)
En medio de las protestas y los llamamientos al bloqueo de productos holandeses por parte de radicales en algunos países musulmanes, el ministro de Justicia holandés expresó su deseo de endurecer el tratamiento de la blasfemia.
Se da la circunstancia de que Nekschot colaboraba con Van Gogh. En la página web del director, aparece uno de sus dibujos: un hombre con ropas de estilo musulmán, con un cuchillo entre los dientes, y un cartel agujereado entre las manos en el que se lee ’Islamsterdam’.
Tras estudiar el caso, la Fiscalía decidió finalmente retirar ocho de los trabajos de Nekschot colgados en su página web porque "sobrepasan los límites de la libertad de expresión". Afirma que atribuyen cualidades negativas a ciertos grupos de gente, que insultan y constituyen un delito según el código penal holandés.
La denuncia por el tratamiento vejatorio de Nekschot (el apellido ficticio que utiliza el artista y que significa "tiro en la nuca") hacia musulmanes y personas de raza diferente de la caucásica fue realizada en 2005 por el Organismo Antidiscriminación en Internet (Meldpunt Discriminatie Internet -MDI-).
Las autoridades han estado tres años tratando de conocer su identidad para poder detenerle, y ahora los detractores del arresto advierten del peligro de que su nombre real pueda llegar a difundirse, lo que creen que pondría en riesgo su vida.
El director del MDI, Niels van Tamelen, explicó en el diario vespertino ’NRC Handelsblad’ que recibieron "cerca de 80 denuncias de musulmanes o de sus organizaciones y de gente de color que se sentía insultada" por los dibujos de Nekschot.
En febrero de este año, también a instancias de este organismo, se cerró un blog alojado en WordPress llamado ’SIOE’ —el acrónimo de ’Parad la Islamización de Europa’, en sus siglas en inglés). Algunos comentarios que se mantienen en el foro de la página aseguran que "la libertad está bajo amenaza en Europa".
Uno de los portavoces de prensa de esta página confirmó el cierre, pero explicó que no tuvieron más que cambiar de servidor para continuar con sus actividades.
La diputada holandesa del Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa en el Parlamento Europeo Sophie in ’t Veld, en declaraciones a elmundo.es, se quejó de la detención: "No es un asesino y le han tratado como tal. Además, es muy raro que la policía haya tardado tres años en dar con él porque usara un seudónimo".
Por su parte, el diputado del partido demócrata-liberal D66, Boris van der Ham, calificó la detención de "desproporcionada", postura que comparten tanto los liberales (VVD) y socialistas (SP) -ambos en la oposición- como el Partido Laborista (PvdA), en la coalición de Gobierno.
Nekschot dibuja al primer ministro holandés. La ilustración va acompaña de este texto en holandés: "Balkenende hace un gesto hacia la comunidad musulmana. El pollo es halal".
En España, el pasado verano, la revista satírica ’El jueves’ tuvo que responder judicialmente por una portada en la que aparecía el Príncipe Felipe manteniendo relaciones sexuales con Doña Letizia. El Código Penal tipifica el delito de injuriar al Heredero, pero ¿qué sucede cuando no hay una ley clara que establezca qué es herir la susceptibilidad y qué es un delito?
Para el dibujante Ricardo Martínez, los dibujos más polémicos de Nekschot sólo buscan "provocar por provocar". En su opinión, "uno puede dibujar lo que quiera, otra cosa es que este dibujo de un supuesto Mahoma sodomizando a Ana Frank a mí me parezca muy malo y que no muestra sin ninguna inteligencia, pero tampoco creo que se deba criminalizar al dibujante".
Julio Rey, creador junto a José Gallego de viñetas humorísticas en EL MUNDO, calificó el referido dibujo de "atentado contra el buen gusto, ordinario y machista", y dijo que existen otras maneras para expresar la misma idea sin herir sensibilidades.
Él mismo sufrió las consecuencias de hacer un dibujo que "enfadó" a unos pocos. Fue hace años, cuando en una viñeta escribió la palabra "Mahoma" en una camiseta que vestía Gaspar Llamazares. "Las secretarias del periódico tuvieron que soportar muchas llamadas de personas que querían insultarnos. A algunos les sentó muy mal".
"Larga vida a la libertad de expresión. Tres hurras por la risa abundante", decía Nekschot hace unos días en un mensaje en su web en el que daba las gracias a todos los que le han apoyado tras su detención.
Lejos de amedrentarse, ha colgado en nuevas creaciones con mensajes agresivos. En uno de ellos aparece una rata con una camiseta con las letras MDI que sodomiza a un hombre con barba y gorro musulmán.
NUEVO NÚMERO DE LA ILUSTRACIÓN LIBERAL
Cinco años sin Pim Fortuyn
Por Bruce Bawer
El 6 de mayo de 2002, sólo nueve días antes de unas elecciones legislativas que espera le permitan ser el próximo primer ministro de Holanda, Pim Fortuyn acude a una emisora de radio cercana a Ámsterdam para ser entrevistado. Al salir, en el aparcamiento, un militante izquierdista llamado Volkert van der Graaf le descerraja cinco tiros por la espalda. Fortuyn muere prácticamente en el acto. Más tarde, el asesino explicará que quería evitar que aquél accediese al poder porque sus opiniones sobre la inmigración musulmana eran "peligrosas".
Han pasado ocho meses desde los ataques terroristas del 11 de Septiembre. Por primera vez en trescientos años, un político holandés cae asesinado.
La vida política de Wilhelmus Simon Petrus Fortuyn fue muy corta, pero duró lo suficiente como para provocar una honda conmoción en los Países Bajos. Antes de él, la política holandesa era un club cerrado cuyos miembros, fueran del partido que fueran, mantenían puntos de vista prácticamente idénticos sobre los asuntos fundamentales y aborrecían los conflictos abiertos, las discusiones francas. En la misma onda se movía el mainstream media. ¿Que quizá el pueblo no compartía las opiniones de la élite en cuestiones especialmente sensibles, sobre todo en lo relacionado con la inmigración musulmana? Apenas importaba: los que movían los hilos del espectáculo, ya digo, estaban todos de acuerdo. Eran lentejas.
Entonces salió a escena Pim Fortuyn, un sociólogo que había impartido clases en las universidades de Groningen y Rotterdam y que venía manifestando una creciente preocupación tanto por la llegada de musulmanes a Holanda como por la indiferencia del Estado ante sus consecuencias. Por una parte, el Gobierno se dedicaba a subsidiar generosamente a las familias inmigrantes, a procurarles escuelas, mezquitas, centros comunitarios; por otra, apenas trataba de integrar a los recién llegados, y rehusaba combatir sus valores antidemocráticos, patriarcales y con frecuencia brutales. Fortuyn, un homosexual para nada encerrado en el armario y perfectamente consciente de lo que había costado que los gays contasen con los derechos con que contaban, consideraba que el auge del islam en Europa representaba una amenaza no sólo para la pervivencia de tales derechos, sino para todo lo que él valoraba y defendía.
Y así lo decía, alto y claro, con una elocuencia poderosa, sin miedo. Ya en 1997 había publicado Tegen de islamisering van onze cultuur (Contra la islamización de nuestra cultura), uno de los primeros libros en dar la voz de alarma sobre la penetración del islam en Occidente. Tan sólo unos días antes del 11 de Septiembre, Fortuyn escribirá que el islam ha sustituido al comunismo como gran amenaza para el Mundo Libre.
En lugar de tenerlo por un profeta, la clase política verá en Fortuyn una amenaza. Pocos días después del 11-S, y mientras en las calles de Holanda holandeses de origen marroquí festejaban el desmoronamiento de las Torres Gemelas, el ministro del Interior, Zaken de Vries, advertirá de que los servicios de inteligencia "estarán muy atentos" no a lo que haga ese estentóreo enemigo interno, sino a lo que hagan "las personas que quieren (...) provocar una guerra fría contra el islam". La alusión a Fortuyn era clara.
En noviembre de 2001 Fortuyn se convertirá en el líder de un nuevo partido, Holanda Habitable, del que será expulsado apenas tres meses más tarde por arremeter contra sus propios compañeros de formación. "Son las doce menos cinco; no sólo en Holanda, sino en toda Europa", había alertado. El desastre, decía, está a la vuelta de la esquina, pero el establishment se dedica a sestear.
Lo echan, decíamos. Y él, entonces, funda un nuevo partido. Y cuanto más habla, más y peores son los insultos que le dedican los políticos y los periodistas, que le acusan, a él, liberal de toda la vida, de ultraderechista y de racista; de ser un nuevo Mussolini, o directamente Hitler.
Fortuyn no era ningún racista. Como afirmaba en un artículo publicado ocho días después del 11-S, "el islam (...) no se ve constreñido por una raza". El problema reside en "una ideología hostil a nuestra cultura", es decir, a la cultura liberal. Una ideología que no reconoce la legitimidad de un Gobierno laico; que no protege los derechos de las minorías (incluso en el relativamente liberal Egipto, 52 homosexuales habían sido encarcelados en fechas recientes "sin ningún tipo de garantías procesales"); que no respeta las libertades de opinión, expresión y conciencia ni reconoce la igualdad de la mujer, forzada a desempeñar un papel de sometimiento y obediencia que la mantiene "tan lejos de la mirada pública como sea posible". Una ideología, en fin, que no respeta los derechos individuales (en los países islámicos, escribía Fortuyn, son la familia, el grupo y la tribu, y no el individuo, las estructuras sociales básicas).
Fortuyn no daba la espalda a la dura realidad: la integración había fracasado, los imanes que gobernaban los guetos musulmanes expresaban sus opiniones antidemocráticas cada vez con más descaro (en 2001, el imán de Rotterdam denunció públicamente la homosexualidad); y el peligro sólo podía ir a más, debido a las altas tasas musulmanas de natalidad, a la inmigración continua y a la inculcación, en las escuelas islámicas, de prejuicios tiempo ha superados en los Países Bajos.
¿Cómo afectarían en el futuro dichas tendencias a Holanda, a la que Descartes había descrito como el único país de la Tierra donde uno podía encontrar la libertad absoluta? Por ejemplo, ¿qué sería del matrimonio entre homosexuales cuando los musulmanes fundamentalistas hubieran ganado suficiente poder para erradicarlo? En los países islámicos el matrimonio gay no es que esté prohibido: es que allí se ejecuta a la gente por practicar la sodomía. Fortuyn era perfectamente consciente de que si aquellos de sus nuevos compatriotas abonados al fundamentalismo islámico se salían con la suya, también en Holanda se impondría ese tipo de castigos.
¿Y qué decir de los derechos de las mujeres? Fortuyn sabía que en las comunidades musulmanas establecidas en su país había mujeres y niñas que, aunque nacidas en Holanda, apenas eran más libres que en el Afganistán de los talibanes, lo cual debería enfurecer a todo aquél que creyera en el principio básico de igualdad. Sin embargo, y a pesar de su cacareado apoyo a los ideales feministas, la mayor parte de los políticos se negaba a abordar la cuestión. Fortuyn, en cambio, decidió coger el toro por los cuernos; no como ejercicio de intolerancia, sino como reacción responsable contra la crisis que se avecinaba, ante la que el establishment político y mediático se mostraba sordo y ciego.
Así lo entendieron millones de holandeses. Acostumbrados como estaban a unos líderes políticos muy dados a acallar las controversias y emplear fórmulas vacuas, se mostraron tan sorprendidos como encantados de que hubiera alguien que dijera lo que ellos llevaban tanto tiempo pensando. Y se convirtieron en sus más ardientes partidarios. Eran gentes de todo tipo, social y políticamente hablando. Fortuyn ya estaba listo para transformar Holanda... y mostrar el camino al resto de Europa Occidental.
Y cuando estaba a punto de lograr esa victoria electoral que habría posibilitado la adopción de reformas extraordinarias sobre inmigración y el desencadenamiento de un auténtico terremoto político en Europa, Fortuyn cae asesinado. La explicación que ofreció Van der Graaf sobre el móvil del crimen era de la misma catadura que las mentiras que se habían venido vertiendo sobre Fortuyn cuando estaba vivo. Pero la ciudadanía ultrajada no pasó por ahí y culpó de lo ocurrido, con toda justicia, a los medios de comunicación y a la clase política. De ahí que los líderes del país se sintieran obligados a asumir al menos una parte del programa de Fortuyn y procedieran a reformar, parcialmente, las leyes migratorias y las políticas de integración.
Entre quienes demandaban tales cambios se contaban dos valerosos amigos de Fortuyn: el escritor y cineasta Theo van Gogh y la político de origen somalí Ayaan Hirsi Ali. Como es bien sabido, ambos han sido arrojados del escenario: Van Gogh fue brutalmente asesinado por un islamista holandés de origen marroquí en una calle de Ámsterdam en noviembre de 2004, mientras que, en 2006, Hirsi Ali fue objeto de una feroz persecución por parte de sus propios compañeros de partido, deseosos de librarse de tan molesta voz; persecución que, dicho sea de paso, acabó tumbando al Gobierno de turno. Cuando Hirsi Ali puso rumbo a Washington, a finales de ese infausto 2006, las encuestas reflejaban la alegría que buena parte de los holandeses sentía por su partida; y uno tenía la inevitable sensación de que la élite holandesa había recobrado su poder y de que la ciudadanía, harta de los interminables debates sobre islam, inmigración e integración, saludaba el retorno del statu quo ante.
Mis sospechas se vieron confirmadas por los resultados de las elecciones de marzo de 2006, en las que, increíblemente, la inmigración pasó a segundo plano y los partidos Socialista y Laborista, filomusulmanes, obtuvieron un abultado triunfo. La esperanza y la determinación que había traído Fortuyn fueron reemplazadas por la confusión, el miedo y el malestar, por la resignación ante la lenta islamización del país, que tendrá consecuencias desastrosas.
Es difícil no pensar que los asesinos de Fortuyn y Van Gogh consiguieron también acabar con el instinto de supervivencia de Holanda. No es de extrañar, pues, que cada vez más holandeses, especialmente los jóvenes y los mejor formados, estén emigrando a lugares como Canadá, Australia y Nueva Zelanda.
Todavía hay quien, como el parlamentario Geert Wilders, continúa la lucha de Fortuyn. Pero la ocasión se ha perdido. Los políticos y los periodistas que ayer silenciaban la rápida islamización del país hoy la defienden como alternativa al conflicto entre culturas. Así, el alcalde de Ámsterdam, Job Cohen, ha abogado por llegar a un "acomodo" con los musulmanes que comprenda la tolerancia hacia "la discriminación deliberada que ejercen los musulmanes ortodoxos contra sus mujeres". Un desolador número de holandeses están con él. Entre tanto, la página web Expatica informaba en abril de 2007 de que Wilders había sido llamado al orden por los servicios de seguridad e inteligencia del país: según sus propias palabras, lo habían "intimidado" con el objeto de que rebajara el tono de su discurso sobre el islam. El breve pero brillante momento de Fortuyn parece hoy tan lejano...
Ahora bien, ha de reconocerse que su impacto trascendió las fronteras holandesas. La canciller alemana, Angela Merkel, el primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, y el presidente francés, Nicolás Sarkozy, han adoptado medidas similares a las que propugnaba Fortuyn para combatir las violencias, coacciones e intentos de censura musulmanes. Asimismo, algunos medios de comunicación se muestran ahora más receptivos a estos planteamientos. Pero la élite políticamente correcta todavía domina la prensa, los tribunales y las burocracias estatales de Europa. Así las cosas, vemos que han cobrado intensidad tantos los esfuerzos por proclamar la verdad como los que tienen por objetivo silenciar o castigar a quienes los emprenden. Los líderes musulmanes que pretenden someter, sin prisas pero sin pausas, Europa a la sharia han encontrado unos formidables compañeros de viaje en dicha élite, que piensa que ignorando y deformando el islam y escupiendo sobre los herederos de Fortuyn el mismo veneno que escupió Van der Graaf sobre éste sirve a la causa de la armonía social.
Son muchos los asesinatos políticos que han dejado tras de sí un reguero de inolvidables preguntas sin respuesta. ¿Cómo habría sido la Reconstrucción con Lincoln? ¿Se habría evitado con JFK la debacle de Vietnam?... Cinco años después del asesinato de Fortuyn, uno siente que Volkert van der Graaf hurtó a Europa no sólo un brillante y elocuente campeón de la libertad, sino una oportunidad única para salvarse antes de que sea demasiado tarde.
PIDE MEDIDAS PARA FRENAR LA ISLAMOFOBIA
El Consejo de Europa aboga por vigilar la financiación extranjera de las mezquitas
§ Pide que los líderes animen a los musulmanes a aceptar el carácter secular de Europa
§ Insta a promover los valores europeos en las escuelas musulmanas
§ La Asamblea pide combatir la islamofobia y ’reaccionar contra los discursos de odio’
§ Recuerda que es la segunda religión de Europa y la primera en algunos de sus países
AMANDA FIGUERAS
MADRID.- La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ha adoptado una resolución en la que insta a sus 47 países miembro a trabajar mano a mano con las comunidades musulmanas en Europa para reducir el potencial de atracción que pueden ejercer sobre algunos individuos los grupos fundamentalistas.
El organismo —en el que están representados todos los países europeos excepto Bielorrusia— reconoce la gravedad de la situación tras atentados terroristas como el del 11-M, perpetrados por personas que invocan el islam extremista como su fuente de inspiración, y alerta contra la confusión entre el islam y el fundamentalismo como una ideología.
El Consejo de Europa fue una de las instituciones que criticó el documental contra el Corán del diputado ultraderechista holandés Geert Wilders. En un comunicado, aseguró que se trataba de un trabajo de "manipulación que explota la ignorancia, el prejuicio y el miedo".
Control por parte de los Gobiernos
La Asamblea felicita en su resolución a los líderes musulmanes, organizaciones y creadores de opinión que han condenado con firmeza el terrorismo. Mientras, critica la responsabilidad de los Gobiernos en las raíces de las situaciones que dejan el terreno fértil para que crezca el extremismo.
Pone como ejemplos la pobreza, la discriminación y la exclusión social contra los que insta a trabajar. "El consejo de Europa debe continuar siendo vigilante para prevenir y combatir el fenómeno de la islamofobia".
Por otra parte, en su texto pide a los Gobierno que supervisen el papel desempeñado por los países extranjeros en la financiación de mezquitas y la designación de imanes, "para asegurarse de que estas acciones no están utilizadas para promover visiones extremistas".
También recomienda la creación de cursos, si es posible en las universidades, para formar a los imanes dentro de los propios países miembro.
Los países han acordado incentivar la apertura de un "discurso público e inclusivo sobre las consecuencias de su política extranjera en la radicalización" y a hacer proyectos informativos sobre la "contribución del islam a las sociedades occidentales para superar los estereotipos".
Islam, parte de Europa
En esta resolución, relativa al informe titulado "Las comunidades musulmanas europeas frente al extremismo", se recuerda que el islam es un componente más de las sociedades europeas. Es la segunda religión en Europa y la que profesa la mayoría de la población en algunos de sus Estados miembro, así como las poblaciones inmigrantes o sus descendientes, que suponen una alta parte de la población.
Por ello, anima a los Gobiernos a esforzarse en crear medidas que ayuden a los inmigrantes musulmanes y a sus hijos a integrarse en la sociedad evitando la discriminación en el acceso al empleo, la educación, la vivienda o los servicios públicos. En este contexto, destaca su apoyo a las actividades relacionadas con la Alianza de Civilizaciones promovida por España y Turquía.
Desarrollar actividades específicas para promover la integración entre los jóvenes; animar a la participación de los inmigrantes o ciudadanos de origen extranjero en la política, sindicatos y ONG, así como asegurar la igualdad de oportunidades son algunas de las recomendaciones concretas que lanzan a los Estados Miembros.
La resolución también se dirige hacia los líderes musulmanes en Europa, a quienes insta a animar a los creyentes a que participen completamente en la sociedad y acepten el carácter secular del país en donde viven. Asimismo, pide que se promueva la transmisión de los valores europeos dentro de escuelas religiosas, y entre la gente joven en concreto, destacando su compatibilidad con la fe musulmana.
Insta a "eliminar los innecesarios obstáculos legales o administrativos para la construcción de lugares apropiados para la práctica del islam" y pide que los Gobiernos se aseguren de que "los libros de texto no retraten el islam como hostil o amenazante".
’Necesitamos la Alianza de Civilizaciones’
El ponente del informe, el legislador popular portugués Joâo Bosco Mota Amaral, apoyó el Estado laico, porque garantiza la libertad de culto y la coexistencia pacífica entre los diferentes cultos y los agnósticos, y aseguró que "necesitamos la Alianza de Civilizaciones", según informa EFE.
Por otra parte, la legisladora socialista turca Birgen Keles señaló que "sería mejor hablar de fundamentalistas, en vez de islámicos" y varios diputados de la misma nacionalidad intentaron, sin éxito, sacar adelante cinco enmiendas para sustituir, en otros tantos artículos, el término "islámico" por el de "religioso".
Mota Amaral se negó a ello rotundamente porque "hablar de fundamentalismo islámico no significa que no haya otros tipos de fundamentalismo".
España es el país número 20 en el Consejo de Europa, institución con sede en Estrasburgo (noreste francés), que nació en 1949 diez países y que ahora cuenta con 47 naciones. Sus objetivos principales son la defensa de los derechos humanos, la democracia pluralista y la primacía del derecho, así como la lucha contra la discriminación, xenofobia, crimen organizado y terrorismo. Su órgano más emblemático es el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
El converso Allam acusa: Occidente, cómplice del terrorismo islamista
En la presentación de su libro Vencer el miedo, el periodista egipcio afirmó que es posible el diálogo con los musulmanes, pero no con el islam.
Santiago Mata
EL terrorismo islámico nunca habría llegado a tener el poder que tiene hoy sin la complicidad de occidente”, afirmó ayer el periodista egipcio Magdi Allam, al presentar su libro Vencer el Miedo. Mi vida contra el terrorismo islámico y las inconsciencias de Occidente. El autor, que durante la pasada vigilia pascual fue bautizado por Benedicto XVI, intervino por videoconferencia en el acto organizado por Ediciones Encuentro en la Universidad San Pablo-CEU, ya que un malentendido entre los ministerios de Exteriores e Interior le impidió viajar a Madrid. Exteriores afirma haber trasladado los requisitos de seguridad del viaje de Allam, presentados por la Embajada Italiana, al Ministerio del Interior, y éste dice haber entendido que no tenía que encargarse de la seguridad porque venía ya organizada desde Italia.
El problema es el miedo
El que desde hace un lustro es subdirector del Corriere della Sera, aseguró que lleva 30 años ocupándose “de los problemas de Oriente Medio y del islam, de los inmigrantes en Italia y en toda Europa”, lo que le ha permitido identificar dos grandes problemas. “El primero, el más manifiesto es la amenaza del extremismo y del terrorismo islámico. El segundo, que se considera secundario, desde mi punto de vista es el principal: la pasividad, el miedo, la irresponsabilidad, y también una colisión ideológica de los que, compartiendo el antiamericanismo y la hostilidad con prejuicios hacia Israel, o el odio hacia la misma civilización occidental, que tiene en su raíz religiosa y cultural judeocristiana su punto de referencia más seguro, acaban de hecho por favorecer y consolidar el extremismo y el terrorismo islámico”.
“En la base de esta situación tan conflictiva en que vivimos —continuó el recién converso— está la ignorancia de la realidad del islam, que ha hecho que Europa lo imagine como automáticamente asimilable. El gestor de una mezquita, el imán, es únicamente un funcionario religioso, pero no es una autoridad religiosa. El resultado de esto es que Europa ha creado el equivalente islámico a un sacerdote, atribuyéndole una autoridad religiosa, aunque de hecho en el islam no la tiene”.
Imanes “encantados”
Para Allam, los imanes europeos, “encantados de haber sido ascendidos a autoridad religiosa, se autoatribuyen tareas que acaban por hacer que la gente imagine que son el equivalente islámico al obispo de una gran ciudad. Tampoco desde el punto de vista democrático son una autoridad, porque se han autoelegido. Este conjunto de equívocos ha acabado por transformar a Europa en una fortaleza del extremismo islámico”.
“La enfermedad ideológica del multiculturalismo —dijo el periodista egipcio—, que imaginó que bastaba con dar libertad a todos para que esta libertad sea patrimonio de la colectividad, ha creado la realidad de la comunidad islámica, imaginando que las personas que provienen de países de mayoría musulmana, en el momento en que residen en el mismo espacio físico, forman una comunidad. A esta comunidad se le han concedido libertades y derechos. El resultado ha sido que existen ciudades con barrios que tienen una connotación confesional, porque un conjunto de personas se autoatribuyen una identidad islámica, y la conciben como contrapuesta a la identidad nacional”.
Del gueto al terrorismo
Según Magdi Allam, “donde este proceso se ha acelerado, el gueto islámico ha terminado por crear conflictos, y los conflictos han estallado en violencia.
Este hecho es la consecuencia de una serie de errores consistentes en perder nuestros valores propios como punto de referencia. Hemos traicionado una identidad colectiva y se ha permitido que la sociedad se disgregara desde dentro. Si queremos invertir esta tendencia, antes de preocuparnos de los extremistas y de los terroristas islámicos tenemos que ocuparnos de la ignorancia, del miedo y de la corrupción ideológica que existe en Occidente”.
Para el autor, “el islam no es compatible con los derechos fundamentales de la persona ni con los valores absolutos y universales que están en la base de la civilización humana”. Pero es posible el diálogo con “los musulmanes como personas, porque la persona no es el producto automático de los dogmas de fe”; partiendo de “reglas que incluyen en primer lugar la fe en la sacralidad de la vida desde su concepción hasta su muerte natural”.