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EUROKRISIS

Islam

Nuevo ataque a la libertad de expresión

LA DETENCIÓN DE UN DIBUJANTE EN HOLANDA REABRE EL DEBATE

¿Hasta dónde puede llegar una caricatura?

  • La Fiscalía estima que sus dibujos atribuyen cualidades negativas a cierta gente
  • Ha retirado ocho ilustraciones que ’sobrepasan el límite de la libertad de expresión’
  • Nekschot era amigo y colaboró en la web de Theo Van Gogh, asesinado por un radical
Uno de los polémicos dibujos de Gregorius Nekschot. Los protagonistas son un supuesto Mahoma con Ana Frank.
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Uno de los polémicos dibujos de Gregorius Nekschot. Los protagonistas son un supuesto Mahoma con Ana Frank.

AMANDA FIGUERAS (elmundo.es)

MADRID.- Es proverbial la dificultad para concluir si se le deben poner límites a la libertad de expresión y, en tal caso, dónde establecerlos. En Holanda, un caricaturista conocido por el seudónimo de Gregorius Nekschot fue detenido el pasado día 13 acusado de delitos de discriminación e incitación al odio o la violencia a través de los trabajos que publica en su página web.

Todo el Parlamento holandés (Tweede Kamer) se unió para criticar lo que considera "una exageración". Además, parte de la cámara sospecha que detrás del arresto, que duró un día y medio, está el deseo del Gobierno —compuesto por cristianodemócratas, la Unión Cristiana (protestantes) y socialdemócratas— de contentar a sus muchos votantes musulmanes.

Según datos de la Oficina Central de Estadística holandesa, en 2007, de los 16.357.992 habitantes del país, 1.738.452 eran inmigrantes no occidentales, y 1.431.954, occidentales. Los choques entre culturas y, sobre todo, su uso político, han vivido un fuerte crecimiento desde los encendidos discursos del populista Pim Fortuyn en el año 2001 y desde que en 2004 el cineasta Theo Van Gogh fuera asesinado por un islamista radical. Ahora, los problemas relacionados con la inmigración ocupan un lugar preponderante en la agenda.

A la izquierda, un dibujo en el que Nekschot se dirige al MDI y le dice ’Aquí no hay un profeta’, en alusión a la publicada en ’Jyllands Postem’ (drch)

A la izquierda, un dibujo en el que Nekschot se dirige al MDI y le dice ’Aquí no hay un profeta’, en alusión a la publicada en ’Jyllands Postem’ (drch)

En medio de las protestas y los llamamientos al bloqueo de productos holandeses por parte de radicales en algunos países musulmanes, el ministro de Justicia holandés expresó su deseo de endurecer el tratamiento de la blasfemia.

Se da la circunstancia de que Nekschot colaboraba con Van Gogh. En la página web del director, aparece uno de sus dibujos: un hombre con ropas de estilo musulmán, con un cuchillo entre los dientes, y un cartel agujereado entre las manos en el que se lee ’Islamsterdam’.

Tras estudiar el caso, la Fiscalía decidió finalmente retirar ocho de los trabajos de Nekschot colgados en su página web porque "sobrepasan los límites de la libertad de expresión". Afirma que atribuyen cualidades negativas a ciertos grupos de gente, que insultan y constituyen un delito según el código penal holandés.

El acusador: ¿vigilante o censor?

La denuncia por el tratamiento vejatorio de Nekschot (el apellido ficticio que utiliza el artista y que significa "tiro en la nuca") hacia musulmanes y personas de raza diferente de la caucásica fue realizada en 2005 por el Organismo Antidiscriminación en Internet (Meldpunt Discriminatie Internet -MDI-).

Uno de los últimos dibujos de Nekschot. La rata lleva una camiseta con las siglas MDI, el organismo que le denunció.
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Uno de los últimos dibujos de Nekschot. La rata lleva una camiseta con las siglas MDI, el organismo que le denunció.

Las autoridades han estado tres años tratando de conocer su identidad para poder detenerle, y ahora los detractores del arresto advierten del peligro de que su nombre real pueda llegar a difundirse, lo que creen que pondría en riesgo su vida.

El director del MDI, Niels van Tamelen, explicó en el diario vespertino ’NRC Handelsblad’ que recibieron "cerca de 80 denuncias de musulmanes o de sus organizaciones y de gente de color que se sentía insultada" por los dibujos de Nekschot.

En febrero de este año, también a instancias de este organismo, se cerró un blog alojado en WordPress llamado ’SIOE’ —el acrónimo de ’Parad la Islamización de Europa’, en sus siglas en inglés). Algunos comentarios que se mantienen en el foro de la página aseguran que "la libertad está bajo amenaza en Europa".

Uno de los portavoces de prensa de esta página confirmó el cierre, pero explicó que no tuvieron más que cambiar de servidor para continuar con sus actividades.

La diputada holandesa del Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa en el Parlamento Europeo Sophie in ’t Veld, en declaraciones a elmundo.es, se quejó de la detención: "No es un asesino y le han tratado como tal. Además, es muy raro que la policía haya tardado tres años en dar con él porque usara un seudónimo".

Por su parte, el diputado del partido demócrata-liberal D66, Boris van der Ham, calificó la detención de "desproporcionada", postura que comparten tanto los liberales (VVD) y socialistas (SP) -ambos en la oposición- como el Partido Laborista (PvdA), en la coalición de Gobierno.

Nekschot dibuja al primer ministro holandés. La ilustración va acompaña de este texto en holandés:

Nekschot dibuja al primer ministro holandés. La ilustración va acompaña de este texto en holandés: "Balkenende hace un gesto hacia la comunidad musulmana. El pollo es halal".

Delito frente a suspicacia

En España, el pasado verano, la revista satírica ’El jueves’ tuvo que responder judicialmente por una portada en la que aparecía el Príncipe Felipe manteniendo relaciones sexuales con Doña Letizia. El Código Penal tipifica el delito de injuriar al Heredero, pero ¿qué sucede cuando no hay una ley clara que establezca qué es herir la susceptibilidad y qué es un delito?

Para el dibujante Ricardo Martínez, los dibujos más polémicos de Nekschot sólo buscan "provocar por provocar". En su opinión, "uno puede dibujar lo que quiera, otra cosa es que este dibujo de un supuesto Mahoma sodomizando a Ana Frank a mí me parezca muy malo y que no muestra sin ninguna inteligencia, pero tampoco creo que se deba criminalizar al dibujante".

Julio Rey, creador junto a José Gallego de viñetas humorísticas en EL MUNDO, calificó el referido dibujo de "atentado contra el buen gusto, ordinario y machista", y dijo que existen otras maneras para expresar la misma idea sin herir sensibilidades.

Él mismo sufrió las consecuencias de hacer un dibujo que "enfadó" a unos pocos. Fue hace años, cuando en una viñeta escribió la palabra "Mahoma" en una camiseta que vestía Gaspar Llamazares. "Las secretarias del periódico tuvieron que soportar muchas llamadas de personas que querían insultarnos. A algunos les sentó muy mal".

"Larga vida a la libertad de expresión. Tres hurras por la risa abundante", decía Nekschot hace unos días en un mensaje en su web en el que daba las gracias a todos los que le han apoyado tras su detención.

Lejos de amedrentarse, ha colgado en nuevas creaciones con mensajes agresivos. En uno de ellos aparece una rata con una camiseta con las letras MDI que sodomiza a un hombre con barba y gorro musulmán.

Cinco años sin Pim Fortuyn

Cinco años sin Pim Fortuyn

NUEVO NÚMERO DE LA ILUSTRACIÓN LIBERAL

Cinco años sin Pim Fortuyn

Por Bruce Bawer

El 6 de mayo de 2002, sólo nueve días antes de unas elecciones legislativas que espera le permitan ser el próximo primer ministro de Holanda, Pim Fortuyn acude a una emisora de radio cercana a Ámsterdam para ser entrevistado. Al salir, en el aparcamiento, un militante izquierdista llamado Volkert van der Graaf le descerraja cinco tiros por la espalda. Fortuyn muere prácticamente en el acto. Más tarde, el asesino explicará que quería evitar que aquél accediese al poder porque sus opiniones sobre la inmigración musulmana eran "peligrosas".

Han pasado ocho meses desde los ataques terroristas del 11 de Septiembre. Por primera vez en trescientos años, un político holandés cae asesinado.

 

La vida política de Wilhelmus Simon Petrus Fortuyn fue muy corta, pero duró lo suficiente como para provocar una honda conmoción en los Países Bajos. Antes de él, la política holandesa era un club cerrado cuyos miembros, fueran del partido que fueran, mantenían puntos de vista prácticamente idénticos sobre los asuntos fundamentales y aborrecían los conflictos abiertos, las discusiones francas. En la misma onda se movía el mainstream media. ¿Que quizá el pueblo no compartía las opiniones de la élite en cuestiones especialmente sensibles, sobre todo en lo relacionado con la inmigración musulmana? Apenas importaba: los que movían los hilos del espectáculo, ya digo, estaban todos de acuerdo. Eran lentejas.

 

Entonces salió a escena Pim Fortuyn, un sociólogo que había impartido clases en las universidades de Groningen y Rotterdam y que venía manifestando una creciente preocupación tanto por la llegada de musulmanes a Holanda como por la indiferencia del Estado ante sus consecuencias. Por una parte, el Gobierno se dedicaba a subsidiar generosamente a las familias inmigrantes, a procurarles escuelas, mezquitas, centros comunitarios; por otra, apenas trataba de integrar a los recién llegados, y rehusaba combatir sus valores antidemocráticos, patriarcales y con frecuencia brutales. Fortuyn, un homosexual para nada encerrado en el armario y perfectamente consciente de lo que había costado que los gays contasen con los derechos con que contaban, consideraba que el auge del islam en Europa representaba una amenaza no sólo para la pervivencia de tales derechos, sino para todo lo que él valoraba y defendía.  

 

Y así lo decía, alto y claro, con una elocuencia poderosa, sin miedo. Ya en 1997 había publicado Tegen de islamisering van onze cultuur (Contra la islamización de nuestra cultura), uno de los primeros libros en dar la voz de alarma sobre la penetración del islam en Occidente. Tan sólo unos días antes del 11 de Septiembre, Fortuyn escribirá que el islam ha sustituido al comunismo como gran amenaza para el Mundo Libre.

 

En lugar de tenerlo por un profeta, la clase política verá en Fortuyn una amenaza. Pocos días después del 11-S, y mientras en las calles de Holanda holandeses de origen marroquí festejaban el desmoronamiento de las Torres Gemelas, el ministro del Interior, Zaken de Vries, advertirá de que los servicios de inteligencia "estarán muy atentos" no a lo que haga ese estentóreo enemigo interno, sino a lo que hagan "las personas que quieren (...) provocar una guerra fría contra el islam". La alusión a Fortuyn era clara.

 

En noviembre de 2001 Fortuyn se convertirá en el líder de un nuevo partido, Holanda Habitable, del que será expulsado apenas tres meses más tarde por arremeter contra sus propios compañeros de formación. "Son las doce menos cinco; no sólo en Holanda, sino en toda Europa", había alertado. El desastre, decía, está a la vuelta de la esquina, pero el establishment se dedica a sestear.

 

Lo echan, decíamos. Y él, entonces, funda un nuevo partido. Y cuanto más habla, más y peores son los insultos que le dedican los políticos y los periodistas, que le acusan, a él, liberal de toda la vida, de ultraderechista y de racista; de ser un nuevo Mussolini, o directamente Hitler.

 

Fortuyn no era ningún racista. Como afirmaba en un artículo publicado ocho días después del 11-S, "el islam (...) no se ve constreñido por una raza". El problema reside en "una ideología hostil a nuestra cultura", es decir, a la cultura liberal. Una ideología que no reconoce la legitimidad de un Gobierno laico; que no protege los derechos de las minorías (incluso en el relativamente liberal Egipto, 52 homosexuales habían sido encarcelados en fechas recientes "sin ningún tipo de garantías procesales"); que no respeta las libertades de opinión, expresión y conciencia ni reconoce la igualdad de la mujer, forzada a desempeñar un papel de sometimiento y obediencia que la mantiene "tan lejos de la mirada pública como sea posible". Una ideología, en fin, que no respeta los derechos individuales (en los países islámicos, escribía Fortuyn, son la familia, el grupo y la tribu, y no el individuo, las estructuras sociales básicas).

 

Fortuyn no daba la espalda a la dura realidad: la integración había fracasado, los imanes que gobernaban los guetos musulmanes expresaban sus opiniones antidemocráticas cada vez con más descaro (en 2001, el imán de Rotterdam denunció públicamente la homosexualidad); y el peligro sólo podía ir a más, debido a las altas tasas musulmanas de natalidad, a la inmigración continua y a la inculcación, en las escuelas islámicas, de prejuicios tiempo ha superados en los Países Bajos. 

 

¿Cómo afectarían en el futuro dichas tendencias a Holanda, a la que Descartes había descrito como el único país de la Tierra donde uno podía encontrar la libertad absoluta? Por ejemplo, ¿qué sería del matrimonio entre homosexuales cuando los musulmanes fundamentalistas hubieran ganado suficiente poder para erradicarlo? En los países islámicos el matrimonio gay no es que esté prohibido: es que allí se ejecuta a la gente por practicar la sodomía. Fortuyn era perfectamente consciente de que si aquellos de sus nuevos compatriotas abonados al fundamentalismo islámico se salían con la suya, también en Holanda se impondría ese tipo de castigos. 

 

¿Y qué decir de los derechos de las mujeres? Fortuyn sabía que en las comunidades musulmanas establecidas en su país había mujeres y niñas que, aunque nacidas en Holanda, apenas eran más libres que en el Afganistán de los talibanes, lo cual debería enfurecer a todo aquél que creyera en el principio básico de igualdad. Sin embargo, y a pesar de su cacareado apoyo a los ideales feministas, la mayor parte de los políticos se negaba a abordar la cuestión. Fortuyn, en cambio, decidió coger el toro por los cuernos; no como ejercicio de intolerancia, sino como reacción responsable contra la crisis que se avecinaba, ante la que el establishment político y mediático se mostraba sordo y ciego. 

 

Así lo entendieron millones de holandeses. Acostumbrados como estaban a unos líderes políticos muy dados a acallar las controversias y emplear fórmulas vacuas, se mostraron tan sorprendidos como encantados de que hubiera alguien que dijera lo que ellos llevaban tanto tiempo pensando. Y se convirtieron en sus más ardientes partidarios. Eran gentes de todo tipo, social y políticamente hablando. Fortuyn ya estaba listo para transformar Holanda... y mostrar el camino al resto de Europa Occidental.     

 

Y cuando estaba a punto de lograr esa victoria electoral que habría posibilitado la adopción de reformas extraordinarias sobre inmigración y el desencadenamiento de un auténtico terremoto político en Europa, Fortuyn cae asesinado. La explicación que ofreció Van der Graaf sobre el móvil del crimen era de la misma catadura que las mentiras que se habían venido vertiendo sobre Fortuyn cuando estaba vivo. Pero la ciudadanía ultrajada no pasó por ahí y culpó de lo ocurrido, con toda justicia, a los medios de comunicación y a la clase política. De ahí que los líderes del país se sintieran obligados a asumir al menos una parte del programa de Fortuyn y procedieran a reformar, parcialmente, las leyes migratorias y las políticas de integración.     

 

Entre quienes demandaban tales cambios se contaban dos valerosos amigos de Fortuyn: el escritor y cineasta Theo van Gogh y la político de origen somalí Ayaan Hirsi Ali. Como es bien sabido, ambos han sido arrojados del escenario: Van Gogh fue brutalmente asesinado por un islamista holandés de origen marroquí en una calle de Ámsterdam en noviembre de 2004, mientras que, en 2006, Hirsi Ali fue objeto de una feroz persecución por parte de sus propios compañeros de partido, deseosos de librarse de tan molesta voz; persecución que, dicho sea de paso, acabó tumbando al Gobierno de turno. Cuando Hirsi Ali puso rumbo a Washington, a finales de ese infausto 2006, las encuestas reflejaban la alegría que buena parte de los holandeses sentía por su partida; y uno tenía la inevitable sensación de que la élite holandesa había recobrado su poder y de que la ciudadanía, harta de los interminables debates sobre islam, inmigración e integración, saludaba el retorno del statu quo ante

 

Mis sospechas se vieron confirmadas por los resultados de las elecciones de marzo de 2006, en las que, increíblemente, la inmigración pasó a segundo plano y los partidos Socialista y Laborista, filomusulmanes, obtuvieron un abultado triunfo. La esperanza y la determinación que había traído Fortuyn fueron reemplazadas por la confusión, el miedo y el malestar, por la resignación ante la lenta islamización del país, que tendrá consecuencias desastrosas.

 

Es difícil no pensar que los asesinos de Fortuyn y Van Gogh consiguieron también acabar con el instinto de supervivencia de Holanda. No es de extrañar, pues, que cada vez más holandeses, especialmente los jóvenes y los mejor formados, estén emigrando a lugares como Canadá, Australia y Nueva Zelanda.  

 

Todavía hay quien, como el parlamentario Geert Wilders, continúa la lucha de Fortuyn. Pero la ocasión se ha perdido. Los políticos y los periodistas que ayer silenciaban la rápida islamización del país hoy la defienden como alternativa al conflicto entre culturas. Así, el alcalde de Ámsterdam, Job Cohen, ha abogado por llegar a un "acomodo" con los musulmanes que comprenda la tolerancia hacia "la discriminación deliberada que ejercen los musulmanes ortodoxos contra sus mujeres". Un desolador número de holandeses están con él. Entre tanto, la página web Expatica informaba en abril de 2007 de que Wilders había sido llamado al orden por los servicios de seguridad e inteligencia del país: según sus propias palabras, lo habían "intimidado" con el objeto de que rebajara el tono de su discurso sobre el islam. El breve pero brillante momento de Fortuyn parece hoy tan lejano...         

 

Ahora bien, ha de reconocerse que su impacto trascendió las fronteras holandesas. La canciller alemana, Angela Merkel, el primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, y el presidente francés, Nicolás Sarkozy, han adoptado medidas similares a las que propugnaba Fortuyn para combatir las violencias, coacciones e intentos de censura musulmanes. Asimismo, algunos medios de comunicación se muestran ahora más receptivos a estos planteamientos. Pero la élite políticamente correcta todavía domina la prensa, los tribunales y las burocracias estatales de Europa. Así las cosas, vemos que han cobrado intensidad tantos los esfuerzos por proclamar la verdad como los que tienen por objetivo silenciar o castigar a quienes los emprenden. Los líderes musulmanes que pretenden someter, sin prisas pero sin pausas, Europa a la sharia han encontrado unos formidables compañeros de viaje en dicha élite, que piensa que ignorando y deformando el islam y escupiendo sobre los herederos de Fortuyn el mismo veneno que escupió Van der Graaf sobre éste sirve a la causa de la armonía social.          

 

Son muchos los asesinatos políticos que han dejado tras de sí un reguero de inolvidables preguntas sin respuesta. ¿Cómo habría sido la Reconstrucción con Lincoln? ¿Se habría evitado con JFK la debacle de Vietnam?... Cinco años después del asesinato de Fortuyn, uno siente que Volkert van der Graaf hurtó a Europa no sólo un brillante y elocuente campeón de la libertad, sino una oportunidad única para salvarse antes de que sea demasiado tarde. 

 

El Consejo de Europa, un organismo islamizador

El Consejo de Europa, un organismo islamizador

PIDE MEDIDAS PARA FRENAR LA ISLAMOFOBIA

El Consejo de Europa aboga por vigilar la financiación extranjera de las mezquitas

§ Pide que los líderes animen a los musulmanes a aceptar el carácter secular de Europa

§ Insta a promover los valores europeos en las escuelas musulmanas

§ La Asamblea pide combatir la islamofobia y ’reaccionar contra los discursos de odio’

§ Recuerda que es la segunda religión de Europa y la primera en algunos de sus países

 

AMANDA FIGUERAS

MADRID.- La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ha adoptado una resolución en la que insta a sus 47 países miembro a trabajar mano a mano con las comunidades musulmanas en Europa para reducir el potencial de atracción que pueden ejercer sobre algunos individuos los grupos fundamentalistas.

El organismo —en el que están representados todos los países europeos excepto Bielorrusia— reconoce la gravedad de la situación tras atentados terroristas como el del 11-M, perpetrados por personas que invocan el islam extremista como su fuente de inspiración, y alerta contra la confusión entre el islam y el fundamentalismo como una ideología.

El Consejo de Europa fue una de las instituciones que criticó el documental contra el Corán del diputado ultraderechista holandés Geert Wilders. En un comunicado, aseguró que se trataba de un trabajo de "manipulación que explota la ignorancia, el prejuicio y el miedo".

Control por parte de los Gobiernos

La Asamblea felicita en su resolución a los líderes musulmanes, organizaciones y creadores de opinión que han condenado con firmeza el terrorismo. Mientras, critica la responsabilidad de los Gobiernos en las raíces de las situaciones que dejan el terreno fértil para que crezca el extremismo.

Pone como ejemplos la pobreza, la discriminación y la exclusión social contra los que insta a trabajar. "El consejo de Europa debe continuar siendo vigilante para prevenir y combatir el fenómeno de la islamofobia".

Por otra parte, en su texto pide a los Gobierno que supervisen el papel desempeñado por los países extranjeros en la financiación de mezquitas y la designación de imanes, "para asegurarse de que estas acciones no están utilizadas para promover visiones extremistas".

También recomienda la creación de cursos, si es posible en las universidades, para formar a los imanes dentro de los propios países miembro.

Los países han acordado incentivar la apertura de un "discurso público e inclusivo sobre las consecuencias de su política extranjera en la radicalización" y a hacer proyectos informativos sobre la "contribución del islam a las sociedades occidentales para superar los estereotipos".

Islam, parte de Europa

En esta resolución, relativa al informe titulado "Las comunidades musulmanas europeas frente al extremismo", se recuerda que el islam es un componente más de las sociedades europeas. Es la segunda religión en Europa y la que profesa la mayoría de la población en algunos de sus Estados miembro, así como las poblaciones inmigrantes o sus descendientes, que suponen una alta parte de la población.

Por ello, anima a los Gobiernos a esforzarse en crear medidas que ayuden a los inmigrantes musulmanes y a sus hijos a integrarse en la sociedad evitando la discriminación en el acceso al empleo, la educación, la vivienda o los servicios públicos. En este contexto, destaca su apoyo a las actividades relacionadas con la Alianza de Civilizaciones promovida por España y Turquía.

Desarrollar actividades específicas para promover la integración entre los jóvenes; animar a la participación de los inmigrantes o ciudadanos de origen extranjero en la política, sindicatos y ONG, así como asegurar la igualdad de oportunidades son algunas de las recomendaciones concretas que lanzan a los Estados Miembros.

La resolución también se dirige hacia los líderes musulmanes en Europa, a quienes insta a animar a los creyentes a que participen completamente en la sociedad y acepten el carácter secular del país en donde viven. Asimismo, pide que se promueva la transmisión de los valores europeos dentro de escuelas religiosas, y entre la gente joven en concreto, destacando su compatibilidad con la fe musulmana.

Insta a "eliminar los innecesarios obstáculos legales o administrativos para la construcción de lugares apropiados para la práctica del islam" y pide que los Gobiernos se aseguren de que "los libros de texto no retraten el islam como hostil o amenazante".

’Necesitamos la Alianza de Civilizaciones’

El ponente del informe, el legislador popular portugués Joâo Bosco Mota Amaral, apoyó el Estado laico, porque garantiza la libertad de culto y la coexistencia pacífica entre los diferentes cultos y los agnósticos, y aseguró que "necesitamos la Alianza de Civilizaciones", según informa EFE.

Por otra parte, la legisladora socialista turca Birgen Keles señaló que "sería mejor hablar de fundamentalistas, en vez de islámicos" y varios diputados de la misma nacionalidad intentaron, sin éxito, sacar adelante cinco enmiendas para sustituir, en otros tantos artículos, el término "islámico" por el de "religioso".

Mota Amaral se negó a ello rotundamente porque "hablar de fundamentalismo islámico no significa que no haya otros tipos de fundamentalismo".

España es el país número 20 en el Consejo de Europa, institución con sede en Estrasburgo (noreste francés), que nació en 1949 diez países y que ahora cuenta con 47 naciones. Sus objetivos principales son la defensa de los derechos humanos, la democracia pluralista y la primacía del derecho, así como la lucha contra la discriminación, xenofobia, crimen organizado y terrorismo. Su órgano más emblemático es el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Occidente, cómplice del terrorismo islamista

Occidente, cómplice del terrorismo islamista

El converso Allam acusa: Occidente, cómplice del terrorismo islamista

En la presentación de su libro Vencer el miedo, el periodista egipcio afirmó que es posible el diálogo con los musulmanes, pero no con el islam.

Santiago Mata

EL terrorismo islámico nunca habría llegado a tener el poder que tiene hoy sin la complicidad de occidente”, afirmó ayer el periodista egipcio Magdi Allam, al presentar su libro Vencer el Miedo. Mi vida contra el terrorismo islámico y las inconsciencias de Occidente. El autor, que durante la pasada vigilia pascual fue bautizado por Benedicto XVI, intervino por videoconferencia en el acto organizado por Ediciones Encuentro en la Universidad San Pablo-CEU, ya que un malentendido entre los ministerios de Exteriores e Interior le impidió viajar a Madrid. Exteriores afirma haber trasladado los requisitos de seguridad del viaje de Allam, presentados por la Embajada Italiana, al Ministerio del Interior, y éste dice haber entendido que no tenía que encargarse de la seguridad porque venía ya organizada desde Italia.

El problema es el miedo

El que desde hace un lustro es subdirector del Corriere della Sera, aseguró que lleva 30 años ocupándose “de los problemas de Oriente Medio y del islam, de los inmigrantes en Italia y en toda Europa”, lo que le ha permitido identificar dos grandes problemas. “El primero, el más manifiesto es la amenaza del extremismo y del terrorismo islámico. El segundo, que se considera secundario, desde mi punto de vista es el principal: la pasividad, el miedo, la irresponsabilidad, y también una colisión ideológica de los que, compartiendo el antiamericanismo y la hostilidad con prejuicios hacia Israel, o el odio hacia la misma civilización occidental, que tiene en su raíz religiosa y cultural judeocristiana su punto de referencia más seguro, acaban de hecho por favorecer y consolidar el extremismo y el terrorismo islámico”.

“En la base de esta situación tan conflictiva en que vivimos —continuó el recién converso— está la ignorancia de la realidad del islam, que ha hecho que Europa lo imagine como automáticamente asimilable. El gestor de una mezquita, el imán, es únicamente un funcionario religioso, pero no es una autoridad religiosa. El resultado de esto es que Europa ha creado el equivalente islámico a un sacerdote, atribuyéndole una autoridad religiosa, aunque de hecho en el islam no la tiene”.

Imanes “encantados”

Para Allam, los imanes europeos, “encantados de haber sido ascendidos a autoridad religiosa, se autoatribuyen tareas que acaban por hacer que la gente imagine que son el equivalente islámico al obispo de una gran ciudad. Tampoco desde el punto de vista democrático son una autoridad, porque se han autoelegido. Este conjunto de equívocos ha acabado por transformar a Europa en una fortaleza del extremismo islámico”.

“La enfermedad ideológica del multiculturalismo —dijo el periodista egipcio—, que imaginó que bastaba con dar libertad a todos para que esta libertad sea patrimonio de la colectividad, ha creado la realidad de la comunidad islámica, imaginando que las personas que provienen de países de mayoría musulmana, en el momento en que residen en el mismo espacio físico, forman una comunidad. A esta comunidad se le han concedido libertades y derechos. El resultado ha sido que existen ciudades con barrios que tienen una connotación confesional, porque un conjunto de personas se autoatribuyen una identidad islámica, y la conciben como contrapuesta a la identidad nacional”.

Del gueto al terrorismo

Según Magdi Allam, “donde este proceso se ha acelerado, el gueto islámico ha terminado por crear conflictos, y los conflictos han estallado en violencia.

Este hecho es la consecuencia de una serie de errores consistentes en perder nuestros valores propios como punto de referencia. Hemos traicionado una identidad colectiva y se ha permitido que la sociedad se disgregara desde dentro. Si queremos invertir esta tendencia, antes de preocuparnos de los extremistas y de los terroristas islámicos tenemos que ocuparnos de la ignorancia, del miedo y de la corrupción ideológica que existe en Occidente”.

Para el autor, “el islam no es compatible con los derechos fundamentales de la persona ni con los valores absolutos y universales que están en la base de la civilización humana”. Pero es posible el diálogo con “los musulmanes como personas, porque la persona no es el producto automático de los dogmas de fe”; partiendo de “reglas que incluyen en primer lugar la fe en la sacralidad de la vida desde su concepción hasta su muerte natural”.

Solo existe un Islam

Solo existe un Islam

Solo existe un Islam


El Islam no tiene dos caras Anne Marie Delcambre (1943) es doctora en Derecho y en Civilización Islámica. Ha escrito varios libros sobre tema islámico.
Uno de los más conocidos "L’islam des interdit" ha sido traducido recientemente al español bajo el título de "Las prohibiciones del islam" y publicado por la esfera de los libros.

Sinopsis del artículo:

La autora plantea que la existencia de dos tipos de islam, uno auténtico y bueno, otro perverso y desviado de los textos sagrados (el islamismo) carece de fundamento, pero resulta de gran utilidad para difundir la cara amable del islam y ganar adeptos y prerrogativas en Europa.
Sin embargo el islamismo encuentra claramente su fundamento en el Corán y en el ejemplo del Profeta, como demuestra la autora con numerosas citas de versículos coránicos cuya vigencia no se discute.

¿Podrían existir dos islam; el uno guerrero y el otro tolerante y pacífico?

Anne Marie Delcambre habla muy claro.
Para no verse obligados a acusar al islam de violencia y terrorismo, los occidentales no musulmanes y ciertos musulmanes occidentalizados han inventado dos tipos de Islam.

- El Islam:
La ideología política y guerrera del islamismo, según ellos, no tendría absolutamente nada que ver con el islam religión; el islam ilustrado, abierto, pacífico, religión de amor, de tolerancia y de paz- y esta sería la religión practicada por la inmensa mayoría de los musulmanes que no aspiraría más que a practicar su religión con toda tranquilidad.

- El islamismo:
El otro islam - obscurantista, cerrado sobre si mismo, sectario, fanático, guerrero, un islam político, errático y enfermizo que nada tendría que ver con el primero, el verdadero, el bueno, el justo, el resplandeciente, el místico, el hermano del judaísmo y del cristianismo, cuya elevada espiritualidad sería la causa de numerosas conversiones de no musulmanes.

Esta invención de los "dos islam" es extremadamente práctica porque tranquiliza al occidente no musulmán sobre la naturaleza del islam. Desdichadamente se trata de una enorme mentira porque no hay más que un islam y éste no tiene dos caras sino una sola con múltiples facetas.
La faceta mística y la faceta terrorista son los dos extremos y todas ellas han coexistido siempre y se nutren de las mismas fuentes, el Corán, considerado como la Palabra de Dios y la persona de Muhammad -Mahoma- que constituye para todos los musulmanes, sin excepción, el modelo ideal a seguir, tal como prescribe el Corán (sura 33, las Facciones, versículo 21 "Vosotros tenéis en el Apóstol de Alá, un bello ejemplo (uswatun Hasanatun) para quienes tienen esperanza en Dios y en Último Día e invoca (dhankara) a Alá con frecuencia".

Ahora bien, en el Corán -la palabra de Dios- es difícil negar que las órdenes de Dios solo llaman a la paz cuando no se puede hacer otra cosa...
En la sura 47, Muhammad (Mahoma), versículos 35 a 37, se prescribe "No flaqueéis, pues, invitando a la paz, ya que seréis vosotros los que ganéis! Alá está con vosotros y no dejará de premiar vuestras (beneméritas) obras." Y estas órdenes de Dios sería un sacrilegio cuestionarlas.
Las palabras divinas aprisionan al creyente, el cual no concibe la idea de prescindir de ellas. Como observa Jean-Paul Roux, en su último libro "Les Ordres d’Allah": "En el curso de los siglos, se han hecho comentarios (de estas palabras), se han explicado, se ha tratado de clarificar lo que en ellas había de oscuro. No han sido nunca impugnadas.

Todas las tentativas de interpretación liberal han estado abocadas al fracaso, ya sean las de los mutazilitas del siglo noveno, que mantenían la teoría de un Corán creado y no increado, o las de los chiítas ismaelitas que hacían de ellas una lectura esotérica. Todo aquel que pretenda usar su inteligencia, su capacidad de raciocinio, su ciencia, para llegar a conclusiones tal vez justas pero que contradigan la interpretación literal, incurrirá en error porque su inteligencia, su capacidad de raciocinio, su ciencia no podrían nunca igualar las de Alá.
De donde se deriva que cualquier estudio histórico y epistemológico similar a los que se han realizado en Occidente sobre la Biblia o los Evangelios es impensable y, de hecho, no tiene lugar.

"Y la cuestión planteada es sumamente grave porque se trata de dilucidar si el musulmán ha de estar por siempre encerrado en la carcasa de los textos fundadores.
El islamólogo y experto en temas turcos Jean-Paul Roux -que busca más la conciliación que la provocación- enumera los mandatos de Alá que se encuentran en el texto coránico. "¿Es deber del musulmán, según los casos, golpear a sus mujeres, impedir que estas se casen con infieles, separase de ellas repudiándolas, rechazar el consumo de vino y los juegos de azar, odiar a los judíos, esforzarse por todos los medios para imponer su religión, matar a los infieles, al mismo tiempo que debe ser modesto, paciente, humilde, justo, honesto, caritativo, respetuoso y devoto de sus padres? La respuesta parece que debe ser afirmativa, al ser cualquier innovación censurable, constitutiva de herejía (bida)" ( p. 132 "Les Ordres d’Allah", Editons Desclée de Brouwer, 2006).

Si Jean-Paul Roux se inclina por responder afirmativamente, él que busca, en la medida de lo posible, la conciliación, hay motivos para inquietarse. Se trata de un católico honesto que, como autor de obras sobre Turquía, Irán o el imperio mongol, sabe que lo que el dice es de aplicación a todo el mundo musulmán.

Pero si el islam resulta particularmente peligroso es porque engloba toda la vida del creyente, desde la cuna hasta la tumba, abarcando todos los dominios, y porque no existe separación entre lo público y lo privado, del mismo modo que no la hay entre lo político y lo religioso.

El islam es total, global, engloba la totalidad porque cualquier comportamiento está sujeto a una regla. Pero al mismo tiempo cada regla es una regla de comportamiento religioso, independientemente de que esa regla afecte al terreno jurídico, político o personal.

Lo religioso lo envuelve todo. El sistema plenamente desarrollado debería llamarse teocracia y nunca "democracia". Se nos miente cuando se nos dice que el islam es una fe que se practica en la esfera privada, como el cristianismo. El islam es al mismo tiempo una fe, una ley y un derecho (fiqh), el cual es la aplicación de la ley que es la sharía. Y esta sharía prescribe el combate contra el infiel (yihad o qital), la atribución al mismo de un tratamiento desigual (dhimmí) que se apliquen a los musulmanes penas prefijadas (hududs) para crímenes predeterminados: adulterio (zina), apostasía (ridda), blasfemia (tajdif), robo (sariqah) bandolerismo (qat al-tariq) asesinato (qatl) y, por supuesto, consumo de alcohol.

En cuanto al buen ejemplo que constituye el Profeta ¿Debemos borrar los pasajes de su biografía (sira) en los que aquel ha sido inducido al derramamiento de sangre, a atribuirse prisioneros de guerra, a tomar parte en el botín? Martine Gozlan en su libro sobre el islamismo ("Pour comprendre l’intégrisme islamiste", Editions Albin Michel, 1995 ) se atreve a hablar de las dos caras de Mahoma, la que lo muestra fascinado por el ejemplo de Jesús, atraído por la oración, sensible a la ternura y a la templanza, y ese otro Mahoma, el de Medina, que se mostrará a ratos rencoroso, cruel, avasallador.
"Ninguna posible explicación del islam puede pasar por alto esta dualidad" escribe Martine.

Pero es aquí precisamente donde radica la falta de honradez del análisis anterior: el profeta de las dos caras, los dos coranes, el islam y el islamismo.

¡Habría que concluir que el islam es doble por la sencilla razón de que es preciso ocultar una parte importante de esta religión! Así pues se opta por eliminar la parte considerada mala denominarla:
"islamismo", "integrismo", "fundamentalismo", "salafismo", "wahabismo", haciendo gala de una supina ignorancia en cuanto a la significación de esos términos, dispuestos a todo para encontrar palabras que sirvan de "chivos expiatorios" para redimir esta bella religión que es el islam, a la que se considera injustamente atacada, calumniada, menospreciada.
Así unos emprenden la rehabilitación del islam, mientras que otros hacen la apología descarada de aquel, y todo ello con el silencio cómplice de otras religiones.

Que el islamismo cargue con toda la responsabilidad de la violencia del islam es algo que resulta sumamente sencillo y práctico. ¿Pero qué hacer con el Corán y con el Profeta? ¿Se van a eliminar todos los mandatos de Alá incompatibles con los derechos humanos? ¿Y con este Profeta...de dos caras, qué vamos a hacer? ¿Vamos a hacer de él un nuevo Jano, con dos rostros opuestos entre si, un rostro para el islam bueno y el otro para el "islamismo"?
Porque para explicar los atentados, basta con remitirse a la vida del profeta, y comprobar que aquel justificó el asesinato político por el bien del islam. Así mismo, atemorizar, inspirar terror (rahbat) - de donde se ha tomado el término moderno de "terrorismo"- (irhab)- era el método que preconizaba ese noble modelo para sembrar el pánico entre los enemigos del islam.

Entonces decir que el islamismo no es el islam, que nada tiene que ver con el islam, es falso. Para el musulmán de ayer y de hoy en día no hay más que un solo Corán del mismo modo que no hay más que un solo Profeta. El islamista es tan musulmán como el místico porque aquel se apoya sobre estos dos pilares. Y en estos dos pilares se encuentra la llamada al combate. Aquí abajo la guerra para la victoria del islam debe continuarse hasta que el islam resulte plenamente victorioso. La paz no es factible más que si se obtiene esa victoria, por el momento, imposible o dudosa (sura 47, versículos 35/37).

Pero la paz será más bien una recompensa del paraíso, cuando toda la tierra haya sido pacificada. ¿Cómo pasar por alto que para los musulmanes el mundo se divide entre el territorio del islam (dar al-islam) y el territorio no musulmán, calificado como territorio de la guerra (dar al-harb)?

Es cierto que existe un indiscutible ideal de paz, que es, de hecho, un ideal de pacificación. Por eso se dice, a propósito de los enemigos "Pero (si el enemigo) se inclina por la paz, vosotros también inclinaos por la paz"(sura 8, el botín, versículos 61/63).
Pero hay que leer el versículo precedente, (sura 8, versículo 60/62) "¡Preparad contra ellos toda la fuerza, toda la caballería que podáis para amedrentar al enemigo de Alá..." Y es el verbo arhaba el que se utiliza (turhibuna bihi), que significa infundir terror. Es el término que designa la acción (masdar) de este verbo (irhab) que ha sido escogido para traducir la palabra "terrorismo".

Entre el islam y el islamismo no existe una diferencia de naturaleza sino de grado. El islamismo está presente en el islam como el polluelo lo está en el huevo. No hay un islam bueno y otro malo, como no hay tampoco un islam moderado. Por el contrario, hay musulmanes moderados, aquellos que solo aplican parcialmente el islam. Y es ahí donde reside claramente el problema. ¿A quien calificaremos de buen musulmán? ¿A aquel que estigmatiza y mata a los infieles, a los idólatras, a los impíos, en resumen, a todo el que siembra la corrupción en la tierra, tal como ordena el Santo Corán, o a aquel que elige leer el Corán de otro modo, con una lectura occidental, cristianizada, secularizada...y considerada herética por su desviación de la interpretación tradicional musulmana?

Los avestruces occidentales han decidido no responder a esta pregunta e incluso condenan por incitación al odio a todo el que ose afirmar que el islam no es una religión, de amor, de paz, de tolerancia. Estos se sienten además apoyados por los avestruces musulmanes que encuentran muy cómodo presentar al islam como una religión idealizada, sabiendo que los auténticos musulmanes "los que saben" no serán tan tontos. Y en cuanto a los restantes, una hábil reislamización, les retornará rápidamente al buen camino. Tanto más cuanto que no hay que olvidar que la "taqiyyah", la disimulación u ocultación para protegerse, es parte integrante del islam chiíta y considerada obligatoria por éste ("todo aquel que no observa la taqiyyah carece de fe: man la taqiyyata lahu la dina lahu") Pero la taqiyyah ha sido también adoptada, curiosamente, por los musulmanes sunitas, lo que les permite "ofrecernos" un discurso light con el que engañarnos mejor sobre la realidad de su religión.

En realidad no mienten ¡disimulan para hacer avanzar el islam! La ventaja nada despreciable de ello es que los no musulmanes podrán así sentirse atraídos por esta religión abrahámica, a la que se presenta como íntimamente unida al cristianismo y al judaísmo, facilitando de este modo, a través de las conversiones, el progreso del islam en Europa.

Se comprende, pues, mejor ese consenso que se impone para mantener, incluso reforzar, la distinción islam/islamismo.
La desgracia es que estos avestruces ignorantes o deshonestos no son unos simples mortales. Algunos de ellos ocupan altos puestos en la jerarquía religiosa. Rabinos, pastores, curas, religiosos dominicos, padres blancos, jesuitas, se han puesto de acuerdo para establecer el diálogo interreligioso. Así que se elimina cuidadosamente todo aquello que podría dividir. Y se considera muy práctico hablar de islamismo cuando de lo que se trata, de lo que siempre se ha tratado, es del islam, pura y simplemente.

Porque hablemos de este islam idealizado, calificado de islam de las luces, que no se cesa de elogiar. Ese sería el islam de los filósofos y el islam de los místicos. Sin embargo es absolutamente falso afirmar que ese islam de las luces no sería un islam de las prohibiciones. Ningún filósofo, ningún místico ha renunciado jamás al Corán y al Profeta. Esta osadía de hablar de un islam de las luces opuesto al islam jurídico equivale a plantear un islam que está aun por aparecer.

Para aceptar el islam, Europa ha inventado el mito de la Andalucía tolerante, que habría constituido la época de oro de las tres religiones. Todo lo que hace referencia a los combates o al estatus humillante del no musulmán, ha sido cuidadosamente eliminado. Se trata de una auténtica falsificación de la historia real. Si no cómo explicar la frase del gran filósofo judío Maimónides, muerto exiliado en El Cairo (Egipto) en 1204, a propósito del islam de los conquistadores musulmanes de España, los almohades "Nunca ninguna nación nos ha humillado, degradado, envilecido y odiado tanto como ellos.

"Habría también que preguntarse porqué el filósofo Avicenas, en el siglo X, se vio obligado a huir perseguido por sus ideas heterodoxas por los turcos sunitas, y porqué los musulmanes lo han considerado siempre un hereje. Pero sobre todo porqué el gran místico Mansur Al-Hallaj, nacido en 858, que preconizaba simplemente el amor de Dios hasta el éxtasis, fue condenado a muerte en 922. Fue conducido a la plaza pública, los verdugos le cortaron las manos y los pies, lo flagelaron dándole quinientos latigazos y lo crucificaron. Tras decapitarlo, su cuerpo fue empapado con aceite y quemado, y sus cenizas fueron dispersadas. Su cabeza quedó expuesta, clavada en la punta de una lanza, sobre un puente del río Tigris, durante dos días. Esto sucedía en 922.
Pero el 7 de mayo de 1131, "Ayn Al-Quzat Hamadani" místico persa del siglo XII, acusado de herejía, fue despellejado vivo, colgado y arrojado al fuego...Tenía treinta y tres años. Su único crimen era ser un místico...

Por tanto que dejen de considerarnos como unos idiotas que ignoran la aportación del islam de las luces.
En realidad no se nos dice nunca que los textos griegos fueron traducidos por los cristianos de Oriente, partiendo del sirio o directamente del griego. (¡Ni Avicenas ni Averroes conocían el griego!).
Que dejen de decir que hubo un islam filosófico o místico aceptado por la mayoría de los musulmanes. Es exactamente lo contrario. El pueblo musulmán no aceptó jamás una desviación de la interpretación literal de los textos.
El califa abasida al-Mamun (813-833) quiso imponer por la fuerza el uso de la razón por los juristas del islam, pero algunos como Ibn Hanbal (fundador de la escuela hanbalita) prefirieron dejarse flagelar y encarcelar.

Que cesen las mentiras destinadas a anestesiarnos. Los musulmanes quieren hacer admitir a Occidente un islam ataviado de un modo distinto y desembarazado de sus aspectos chocantes. Como destaca Marie Thérèse Urvoy, "ellos saben utilizar las contradicciones de los europeos, encontrando los temas que les preocupan y usando su mismo vocabulario: la libertad de la mujer, su libre elección, sus derechos.

Los occidentales no responden nada incapaces de devolver imagen alguna de grandeza y de dignidad espiritual" ¿Las razones? Esta islamóloga las proporciona:
En primer lugar somos víctimas de la cultura del remordimiento. Nos culpabilizamos por todo.
Pero la segunda razón es una patológica aversión a nosotros mismos:
Occidente se siente culpable y el reflejo inherente a ese desprecio de si mismo conduce a preferir al otro antes que a uno mismo.
El islam en Europa ha comprendido pronto que él era la encarnación perfecta de esa alteridad.

Se explica, pues, esta doble actitud hacia el islam de los europeos, intelectuales y universitarios incluidos: la aversión, a veces irracional, y la adulación, también irracional pero a menudo complaciente (por ejemplo, el erudito Alain de Libera cuando muestra su reproche por la "ocultación de las fuentes árabes del pensamiento europeo" - Qantara, nº 44, verano de 2002- ). La fluctuación de una a otra actitud es frecuente.
También, contando con esta complacencia de los occidentales, se ha puesto en circulación una propaganda islámica muy elaborada, una verdadera estrategia de islamización. De ahí el procedimiento de reclamar para el islam todas las virtudes. Al mismo tiempo, de forma muy hábil se denuncian las flaquezas de otras religiones. Pero sobre todo se hace recaer sobre el islamismo toda la violencia.

Es así como Muhammad Talbi, citado por Marie Thérese Urvoy, no duda en escribir que "Todo en el Corán invita a la mansedumbre. Toda la sharía, elaboración puramente humana (...) insiste sobre lo represivo y ordena penas que no existen en el Corán: lapidación, decapitación, las dos penas bíblicas (sic).
Y esta manera de amalgamar judaísmo y cristianismo históricos con lo que se presenta como una derivación del islam -el islamismo- eso está muy bien visto por ciertos círculos laicos al igual que por numerosos cristianos progresistas." Se podría añadir que los judíos progresistas suscriben este análisis.
Es aun más curioso el caso de los judíos del Norte de África que tienen idealizada su estancia en tierra de islam. Estos solo encontraron la libertad bajo la administración francesa o en los países occidentales...

Pero haremos hincapié en la circunstancia de que estos hábiles estrategas musulmanes se guardan muy bien, como no podía ser de otro modo, de hablar de versículos derogatorios y versículos derogados.

Los versículos derogatorios, los más duros y cronológicamente los últimos revelados, derogan los versículos más suaves, y esto a partir del año 9 de la hégira, (sura 9, versículo 29). Por otro lado, los versículos llenos de mansedumbre, de bondad y de misericordia no se dirigen más que a los creyentes (musulmanes)...
El musulmán es el hermano del creyente musulmán "al muslim akhu al-musim." No se siente en absoluto el hermano del cristiano o el hermano del judío. Y todavía menos el hermano del ateo o del impío.

Cuando se prohíbe matar (sura 5, versículo 32/35), se refiere claramente a los creyentes musulmanes, verdaderos sucesores de los hijos de Israel. La prueba, el versículo siguiente, versículo 33/37, que lo confirma plenamente: "La recompensa de los que hacen la guerra contra Alá y su Mensajero y se esfuerzan en sembrar la corrupción sobre la tierra, es que sean muertos sin piedad o crucificados, o que les sean amputadas la mano y pierna opuestas, o que sean expulsados del país" (...) ¡Texto de deliciosa dulzura!

¿Y el amor a los judíos? Se transluce claramente en esta misma sura 5, versículos 64 o 69. "Los judíos dicen: ¡Que sus propias manos estén cerradas y sean malditos por lo que dicen! Al contrario, Sus manos están abiertas y Él distribuye Sus dones como quiere. Pero la revelación que tu has recibido de tu Señor acrecentará en muchos de ellos su rebelión y su incredulidad. HEMOS SUSCITADO ENTRE ELLOS HOSTILIDAD Y ODIO HASTA EL DÍA DE LA RESURRECCIÓN. SIEMPRE QUE ENCIENDEN EL FUEGO DE LA GUERRA, ALÁ SE LO APAGA. SE ESFUERZAN POR SEMBRAR EL DESORDEN EN LA TIERRA Y ALÁ NO AMA A LOS QUE SIEMBRAN EL DESORDEN.

"Lejos de haber sido derogado este versículo fue citado, aunque astutamente mutilado, para apoyar una fatua de la UNIÓN DE ORGANIZACIONES ISLÁMICAS DE FRANCIA (UOIF), destinada a los musulmanes, con ocasión de las revueltas de los barrios periféricos.

Por otro lado la sura 5, la mesa servida, es la última revelada según el orden de revelación. Igual que sucede con los versículos de la sura 9, estos versículos no están derogados. Sin embargo se nos quiere hacer creer justo lo contrario, con absoluto desprecio a la literatura tradicional musulmana: desde el comentario de Tabari en el siglo noveno hasta el que realiza Sayyid Qutb, la cabeza pensante del movimiento de Los Hermanos Musulmanes, colgado por orden de Nasser en 1966. Los comentarios son sumamente reiterativos y no van nunca en el sentido de una cierta dulcificación.

Pero solo queremos creer el discurso dulcificado de nuestros avestruces porque tenemos miedo de aquello que presentimos tenuemente: si el islam es violento entonces habrá que combatirlo y no tenemos ganas de eso. Así pues, por cobardía escuchamos aquello que nos tranquiliza. Pero cómo tranquilizarse cuando sabemos, como destaca Marie Thérèse Urvoy, que "en el último borrador de la carta de los Musulmanes de Francia, el derecho a cambiar de religión ha sido suprimido sin que eso provoque grandes protestas."

"Los muy loables objetivos de humanismo y universalismo o simplemente el temor a parecer racista nos hacen pasar por alto todas las preguntas espinosas, nos hacen callar o disfrazar la realidad como si se la pudiese construir a partir de las mentiras, incluso bienintencionadas" destaca Jean-Paul Roux (p.12).

La verdad, es que no hay más que un islam y en ese islam, la imagen del judío, del ateo, del idólatra, del cristiano trinitario hace imposible la fraternización del musulmán con ellos...El problema no es el islamismo...Es el Corán y el profeta. Simplemente.

Anne-Marie Delcambre para LibertyVox
Último libro publicado; "La Schizophrénie de l’islam".
Editions Desclée de Brouwer

¿Islamofobia o Islamofilia?

¿Islamofobia o Islamofilia?

Islamofilia

RAFAEL BARDAJÍ. EL victimismo musulmán no es un sentimiento. Es un arma para crear mala conciencia entre nosotros y lanzar acusaciones de xenofobia. Pero en Europa no hay islamofobia, más bien todo lo contrario.

 


Ejemplos: En 1995, el secretario general de la OTAN, Willy Claes, se vio forzado a dimitir tras avisar de que la seguridad atlántica se encontraba crecientemente amenazada por el islamismo, de Marruecos a Pakistán; diez años más tarde, Ayaan Hirsi Ali, coautora del guión de la película Sumisión (por la que, dicho sea de paso, pagó con su vida su director Theo van Gogh), tuvo que exiliarse a América al ser considerada peligrosa para sus vecinos, al pesar sobre ella una «fatwa» de muerte. Valientes los vecinos; el año pasado, Robert Redeker, un profesor de filosofía francés, tuvo que pasar a la clandestinidad porque afirmaba en un artículo que el islam no es una religión pacífica; poco antes, Flemming Rose, el editor de las viñetas sobre Mahoma, también tuvo que buscar refugio en Norteamérica ante la falta de apoyo en nuestro Viejo Continente; antesdeayer, sin ir más lejos, se disolvía a palos una manifestación en Bruselas convocada para protestar contra la islamización de Europa.

Estos y otros muchos casos, como el perdón exigido al Papa por su discurso en Ratisbona, son vistos como actos de justicia, aunque no lo sean. Y frente al hecho de que el nexo que une a los sucesivos atentados terroristas en Europa sea la fe que profesan sus perpetradores, los musulmanes apenas se manifiestan.
De hecho, donde se les ha preguntado, como en el Reino Unido y los países nórdicos, una gran proporción de encuestados «entiende» el terrorismo suicida islamista, por ejemplo. Opinión que es mayoría entre sus jóvenes. Aún peor, un número nada desdeñable los apoya. Y a pesar de ello, los europeos siguen recibiéndoles con los brazos abiertos y se condena a quien se resiste frente al islamismo. No hay islamofobia sino su contrario, islamofilia. Poco importa que sea una enfermedad altamente letal.
Publicado por ABC

Nuevo vídeo en Holanda contra el Islam

Nuevo vídeo en Holanda contra el Islam

Político local planea emitir un segundo filme anti-islam en Holanda

Planea dar a conocer el próximo 20 de abril una película de dibujos animados crítica con el islam
Internacional - 27/03/2008 11:06 - Autor: Terra - EFE

El político laborista del Ayuntamiento holandés de Leidschendam (cerca de La Haya) Ehsan Jami anunció hoy en la televisión pública neerlandesa que planea dar a conocer el próximo 20 de abril una película de dibujos animados crítica con el islam.En el programa de actualidad 'Netwerk', el político, de origen iraní, mostró sobre papel una de las escenas de la cinta, en la que el profeta Mahoma aparece con una erección junto con una niña de 9 años.Además, en la escena se ve una mezquita en la que se representa una esvástica nazi, como pudo verse en el programa.El ministro de Estado y ex responsable de Asuntos Exteriores Hans van der Broek calificó la iniciativa de Jami de 'piromanía política, que enciende la llama, pero no se preocupa de apagarla'.Van der Broek comentó que una segunda película criticando el islam en Holanda de forma provocadora dañará la imagen del país en el extranjero.La Oficina de Contacto entre Musulmanes y Estado ya ha anunciado medidas judiciales contra el anuncio de la cinta de Jami.La producción de Jami, que en varias ocasiones ha calificado la cultura islámica de 'retrógrada', sería la segunda en Holanda cuyo objetivo principal es la crítica abierta al islam.El diputado holandés Geert Wilders busca la forma de difundir un cortometraje de 15 minutos con el que quiere mostrar su opinión de que el Corán es un libro que incita a la violencia.

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