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¡Con los judíos hemos topado! Fíjense bien, en lo rápido que te etiquetan de antisemita estos angelitos!!! (La fuerza del lobby)

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¿Antirracista y antisemita?

El humorista francés Siné, acusado de antisemitismo por un comentario sobre la boda de Jean Sarkozy con una rica heredera judía

ANDRÉS PÉREZ - París - 12/09/2008 09:19

Se puede ser artista libertario, ácrata, reacio a toda forma de religión y, al mismo tiempo, antisemita? En principio, parece imposible, sobre todo si el incriminado es un dibujante y cronista parisino que lleva sesenta años echando sosa cáustica contra el poder y el clero.

Sin embargo, eso es lo que le ha ocurrido a Siné, uno de los grandes de la prensa francesa. Lo han echado del semanario satírico Charlie Hebdo por haber bromeado con la posible conversión al judaísmo de Jean Sarkozy, hijo del presidente francés, que el miércoles contrajo matrimonio por lo civil con una heredera de familia judía.

Siné, un intelectual satírico acostumbrado a vivir entre libros, dibujos y mesas llenas de papeles, ha sido citado a comparecer y sentarse en el banquillo ante el Tribunal Correccional de Lyon. Es acusado de “incitación al odio racial” en una querella formulada por una vieja asociación, la Licra, que en su día fue antirracista y hoy es, sobre todo, punta de lanza en cazas de brujas bastante perversas.

¿La culpa de Siné? A primeros de julio, el siempre polémico dibujante, entonces empleado por Charlie Hebdo, publicó una más de sus columnas incendiarias en las que, con texto y dibujo hechos a mano, atacaba con acidez religión y política. Pero, esta vez, el ácido corrosivo iba contra Jean Sarkozy, hijo del presidente francés.

El joven con pretensiones políticas, siguiendo escrupulosamente el camino marcado hace tres décadas por su padre, se echó una novia de lujo, la multimillonaria Jessica Sebaoun Darty. El problema es que Jean fue bautizado como católico y la heredera del imperio francés del electrodoméstico pertenece a una familia judía practicante. Problema diplomático. Tanto que, antes de aceptar la petición de mano, Jessica se llevó a Jean a Israel a hablar con rabinos e iniciarse en la Torá.

Dos bodas religiosas

Ciertas confidencias a semanarios franceses y al diario Libération hablaban entonces de una inminente conversión de Jean Sarkozy a la fe judía para facilitar la boda. Tras el escándalo, parece que la fórmula será con dos dioses mejor que uno: boda católica y boda hebrea por venir, tras la civil realizada el 10 de septiembre.

Carne perfecta, pues, para la radicalmente anticlerical pluma de Siné, un hombre que nunca se anduvo con miramientos ni con las religiones, ni con los multimillonarios, ni con los presidentes, ni con sus hijos, ni con las novias de sus hijos, sobre todo si son un buen partido.

En su crónica de primeros de julio, Siné penetró el crimen de lesa majestad contra Jean Sarkozy: “Acaba de declarar que quiere convertirse al judaísmo antes de casarse con su novia, judía y heredera de los fundadores de Darty ¡Este sí que va por buen camino!”.

Para que se hagan una idea del estilo del corrosivo dibujante y regente del Collège de Pataphysique, sigue en esa columna una broma sobre la buena noticia de la cogida y paro cardíaco del novillero Miguel Tendero.

El sarcasmo correspondía perfectamente con el estilo ya célebre del semanario Charlie Hebdo, el mismo que en 2006 se atrevió a publicar las célebres caricaturas danesas de Mahoma. Ese número llevaba en portada un dibujo de Mahoma llevándose las manos a la cabeza y gritando: “Es duro ser amado por unos gillipollas”. Sobreentendido: gilipollas son los radicales musulmanes.

Pero esta vez, como no se insultaba al islam sino que Siné se adentraba en el resbaladizo terreno de una crítica a la fe judía adquirida por interés, todas las alertas del antisemitismo se dispararon. El director de la publicación, Philippe Val, enemigo jurado de Siné desde hace años, se agarró a las primeras polémicas en la radio, propiciadas por sus propios amigos, para echar al histórico colaborador.

El revuelo está siendo considerable en un país donde la creciente tensión entre los extremistas judíos y los extremistas musulmanes pone los nervios a flor de piel desde hace años. Muchos judíos franceses temen que la onda expansiva del conflicto de Oriente Próximo esté generando el nacimiento de un “nuevo antisemitismo de extrema izquierda”.

Los partidarios más extremistas del Gran Israel y de la ocupación de Palestina aprovechan este anatema para hacer desaparecer toda crítica a sus ideas. Para ellos, la cabeza de Siné es el trofeo ideal, que les ha sido ofrecida en bandeja de plata.

El dibujante, por su parte, se defiende. Ha presentado su propia querella por difamación contra uno de los periodistas que le acusaron de “antisemitismo”. Y, además, tras recibir el apoyo de 15.000 firmas en su combate por la libertad de expresión, acaba de lanzar el primer número de su nuevo semanario, Siné Hebdo, rival de Charlie Hebdo. Deja claro que no sólo no es antisemita, sino que siempre ha combatido y combatirá el racismo.

Entre los firmantes del manifiesto pro Siné, se cuenta un intelectual de una integridad tan incuestionable como Edgar Morin, filósofo, sociólogo y judío laico. Morin, a su vez, sufrió en sus propias carnes la acusación fácil de “antisemita” en 2004 por el mero hecho de haber denunciado la política de Ariel Sharon.

Charlie Hebdo es un periódico con una notable influencia en círculos intelectuales. De la mano del director Philippe Val y con la cabeza de Siné en una pica, el semanario se embarca ahora en el anatema: utiliza la acusación fácil de antisemitismo como arma arrojadiza.

Con ello, se suma a una tendencia cada vez más generalizada en Francia: burlarse de Mahoma o del islam es considerado un ejercicio de la libertad de expresión; burlarse de la fe judía, un ataque racista.

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Respeto para el voto irlandés/Respect the irish vote

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Le Pen insuperable con la disertación de Europa!!!

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Jean Marie Le Pen - INVASION OF EUROPE

 

 

 

 

 

Todo nuestro apoyo desde Eurokrisis para Lionheart. ¡¡¡Libertad de Expresión!!!

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Actualización sobre el caso Lionheart

La última vez que os conté sobre la situación de Lionheart fue aquí. Como sospechábamos, la policía está simplemente jugando con él: ni le deja en libertad (sigue arrestado con obligación de presentarse cada dos meses), ni presenta la denuncia correspondiente ante el juez:

 

By the time the British State have decided what they want to do with me I will have lost another year of my life to them, having the stress of these legal proceedings hanging over my head, and then I could lose another year if they finally decide to charge me and all for writing and telling people what I see with regards to Islam’s War within Great Britain and against our Western Civilisation, and calling Moslems savages.

 

Como muy bien dice, las pruebas están a la vista, de hecho el sigue escribiendo:

 

There is 18 months worth of video’s, writings, facts, opinions and beliefs on the pages of this blog, so there is enough for people to read who arrive here, and if the police have not got enough to charge me yet based on my whole blog then is it not about time they let me go so I can get on with my life?

 

These extra few months are not going to change anything, its not like I am going to wake up one morning and start telling people to burn out the Islamic Kingdom and hang the British traitors who are against us from London bridge is it?

 

My beliefs and opinions are on each page of this blog and I have never once called for murder or violence against others, so why was I arrested?

Me recuerda las palabras del Cristo:

«Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que me han oído, de qué les he hablado. Ellos saben lo que he dicho yo.»

Pues eso, ¿a qué espera la policía de Su Graciosa Majestad para proceder?

 

En todo caso, Lionheart deja su blog y escribirá en este a partir de ahora: Radarsite.

THE END.

 

Una lectura obligada para cualquier occidental orgulloso de su raza, su civilización, sus valores, su cultura y sus tradiciones!!!

Una lectura obligada para cualquier occidental orgulloso de su raza, su civilización, sus valores, su cultura y sus tradiciones!!!

"El campamento de los Santos"

Título: El Campamento de los Santos
Autor: Jean Raspail
Editado por: Ediciones Ojeda, 2003

Escrita hace más de 30 años esta novela presagiaba la caída de Occidente ante los nuevos tótems erigidos en honor de la multiculturalidad y la hermandad universal. Lo que nos pretende transmitir Raspail no es la superioridad de la raza blanca –simpleza a la que inmediatamente se aferran los amantes de lo políticamente correcto- sino el orgullo de un legado cultural de más de mil años que estamos dilapidando con la complicidad autodestructiva del nihilismo globalizado.

Migrantes y refugiados, choque de globalizaciones

El asalto migratorio de africanos en el enclave español de Melilla anticipa situaciones todavía más dramáticas.

Cuando la arribada de pateras a nuestras costas ha dejado ya de ser noticia por haberse convertido en constante, cuando la presión de los inmigrantes subsaharianos —permítaseme el uso irónico del común eufemismo— en las fronteras españolas de Ceuta y Melilla ha provocado sus primeras víctimas mortales, cuando la regularización de inmigrantes ilegales es la ya la única política migratoria contemplada por nuestros gobernantes, cuando las mafias extranjeras comienzan a actuar de manera cada vez más descarada en la explotación de sus propios connacionales, cuando el terrorismo tribal “latino” comienza a marcar con sangre los territorios de cada banda, cuando se extiende como un reguero de pólvora —merced a modernas técnicas como el swarming— la vandálica revuelta de los “nuevos franceses”, El Campamento de los Santos de Jean Raspail parece toda una premonición.

En ella, el autor plantea el hundimiento de la civilización occidental como consecuencia de una marea inmigratoria sin precedentes, frente a la que ni autoridades ni ciudadanos son capaces de oponer la respuesta adecuada.

Una lectura meramente superficial de estas páginas puede dar la impresión de que el autor señala como responsables de la hecatombe narrada a los “nuevos bárbaros” que arriban a las costas francesas; pero su mensaje es todavía más escandaloso, pues denuncia la debilidad de una civilización en franca descomposición, incapaz de asimilar esa “mundialización” —que ya hace lustros era una realidad— más que como una crisis fatal de su propia identidad, fiel a unos valores corrompidos que ya no la sustentan.

El libro apocalíptico “El campo de los Santos” a pesar de estar editado en 1.973 por el Francés Jean Raspail, lo podemos reubicar a la actualidad reciente, una novela de anticipación sobre el fenómeno inmigratorio hacia Europa.
Este libro, recientemente reeditado, conserva un público de culto entre quienes indagan en los problemas planteados por la globalización y, en especial, entre los expertos en cuestiones de migración.

Sus 51 capítulos suelen revivir en el debate cuando algún episodio de mucha visibilidad, como el reciente asalto migratorio africano en Melilla, nos recuerda que el futuro que la novela intentaba anticipar puede estar ya entre nosotros.

La trama es sencilla hasta lo dramático. La crisis internacional que la desata es una hambruna en la India. Una de las respuestas confusas de Occidente corre por cuenta de Bélgica que decide recibir un número limitado de niños indios para rescatarlos de la condena, pero rápidamente revisa su generosidad en medio de escenas de multitudes apiñadas frente a las oficinas diplomáticas belgas intentando poner a sus hijos a salvo.

La desesperación encuentra su voz en un anónimo "intocable" que llama a la gente a migrar. "Las naciones se están alzando en los cuatro rincones del planeta", les dice, "y su número es igual a las arenas de los mares". "Marcharán sobre la ancha tierra y rodearán el campo de los santos", profetiza. Y así sucede.

No menos de un millón de indios famélicos se apropia de embarcaciones en los puertos e inicia —en improvisada flota— un viaje incierto y de muerte que sólo se detiene frente a las costas francesas.

Un desorientado presidente de ficción enfrenta el mismo dilema que ahora aqueja circunstancialmente a José Luis Rodríguez Zapatero. Después de agonizar largamente en la duda, ordena finalmente impedir el desembarco haciendo que su Armada cañonee los buques y que sus soldados disparen sobre la desesperación.

Es demasiado tarde. El autor, a quien interesa más las respuestas posibles de Francia que el desafío imaginario, narra cómo los franceses abandonan sus hogares en el sur del país y las filas militares son diezmadas por la deserción, generada porque el hambre y la miseria humanas son mal enemigo para enfrentar dignamente sólo con plomo.

En esto, la novela se asocia con el testimonio de un anónimo soldado español que, en crónicas periodísticas, fue citado esta semana en Melilla diciendo: "Si cargan yo no disparo, me hago a un lado". Lo de Francia es sólo el comienzo de una nueva épica de los desposeídos.

En el resto de la geografía planetaria de la pobreza este resultado actúa como señal de largada para otras, múltiples, interminables, invasiones al "campo de los santos", una alusión al Apocalipsis según San Juan.

El planteo de Raspail es, en verdad, tan reaccionario como inteligente. No sólo traza el conflicto en términos de raza —piel oscura contra blanca—, sino que lo que denuncia son los valores del humanismo occidental presuntamente llevados al extremo de la locura: con un cerebro colectivo que parece contar con sólo dos hemisferios —uno dominado por la culpa y otro obsesionado por eludir el racismo— Occidente se condena a si mismo por tolerancia.

El hambre de cientos de millones de indios no es más que una anécdota que gatilla el derrumbe. Aunque la novela aparece como una reacción a los valores en auge en la época —es una forma de respuesta al impacto del rebelde mayo francés del 68—, Raspail ha mantenido su enfoque en años posteriores: en un polémico artículo de 1985 —escrito junto con un demógrafo— anunció la muerte inminente de la cultura francesa arrasada por la inmigración.

El problema se ha vuelto más grave —era casi inexistente como tal en 1973— y mucho de la cultura de tolerancia occidental se ha diluido en el miedo que ahora le infunde "el otro". Raspail no se encuentra casi solo como entonces; uno puede hallar autores como Robert D. Kaplan augurando el caos de un colapso generalizado de estados-nación en Africa, o Samuel Huntington abogando con fuerza contra el crecimiento de la población hispana que, asegura, pone en riesgo la supervivencia de la identidad cultural estadounidense.

Las características de los migrantes de hoy desafían patrones tradicionales. Antes —siglo XIX y comienzos del XX— los que buscaban el mundo exterior estaban entre aquellos mejor informados y mejor equipados para sobrevivir en un medio nuevo. Los africanos que saltaron sobre los alambrados en Melilla no están en la cima de esa hipotética pirámide de la migración.

Esta misma semana, junto con las imágenes desoladoras de Melilla, se conoció el primer informe de la Comisión Global sobre Migración Internacional que, hace dos años, creo la ONU. De las 33 recomendaciones del grupo de 19 expertos, hay una —quizá la más importante— que haría poner los pelos de punta en la cabeza de Raspail y otros como él. Hay que promover más migraciones del mundo subdesarrollado al mundo rico, dijo. Es beneficioso para ambos términos de la ecuación, afirmó.

El texto, sin embargo, tuvo ecos diferentes a los imaginados por sus autores. En Inglaterra, por ejemplo, el hecho de que el informe revelara que unos 100.000 inmigrantes no documentados arriban anualmente movió a la oposición al gobierno —embarcado ya en una ofensiva jurídico-policial contra el extranjero— a reclamar que se redoblen esfuerzos para detener la corriente.

Quizá el escenario que anticipó Raspail sea algo inevitable. Un 3% de la humanidad vive ya en un país diferente al de origen —el doble del hace 25 años— y el dinero que envía a los que quedaron atrás está calculado en unos 800.000 millones de dólares anuales, casi lo mismo que recibe el mundo subdesarrollado como inversión directa.

La realidad plantea un interrogante extremo a la versión rosa en la que están empecinados los profetas de la globalización. Hasta hora, ni muestra los frutos de un derrame de la nueva riqueza. Ni reduce las asimetrías. Ni aproxima a los distintos, apenas si los hacina.



Sinopsis:
Una novela que se anticipó 30 años a la irrupción de millones de emigrantes en Europa y que ha vendido 500.000 ejemplares en todo el mundo.

Las pantallas de la televisión nos muestran cientos de pesonas que desembarcan en las costas de las Canarias y del sur de la Península después de cruzar varias millas –en los casos más desesperados cientos de ellas- de océano.

Los pasajeros, senegaleses, guineanos, marroquíes, saharauis, llegan exhaustos y se desploman. Les vemos ateridos, asustados, hambrientos, enfermos... Ya no son una novedad para nosotros. Sin embargo, hace 30 años un escritor, el novelista Jean Raspail, escribió una novela, El desembarco (su titulo original es El campamento de los Santos) en la que describía la irrupción en el sur de Francia de un millón de emigrantes en un solo día. Lo que en los años setenta parecía una utopía se ha revelado como una realidad.

Cuando un día se levanta el sol en Francia, el mundo ha cambiado. La luz muestra cientos de barcos herrumbrosos en los que se apiña un millón de personas que ha viajado desde la India a la próspera Europa. A partir de esta escena se suceden los sentimientos (desconcierto, miedo, ira, compasión... ) y las reacciones, de la que la principal es la huida... aunque no se sabe adónde.

Raspail presenta una crítica de nuestro mundo cotidiano. La mayoría de sus personajes ha vivido hasta ese momento una existencia plácida, que queda rota ante la invasión de miles de pobres. Aparecen periodistas en busca de imágenes y declaraciones impactantes, agitadores que odian a sus compatriotas y a su país hasta el punto de aprovechar a los recién llegados para cambiar al sociedad, burgueses que esperan todo del Gobierno, políticos desconcertados que se limitan a convocar comités de expertos...

En su momento, la novela pareció una utopía usada para burlarse de una Europa ablandada por el bienestar y el confort, incapaz de compartir ni de defenderse ni de reproducirse. El paso de los años, la ha convertido en una premonición.

El desembarco se ha traducido a los principales idiomas cultos del mundo y sigue reeditándose sin cesar. Las ediciones francesa y estadounidense han vendido 400.000 ejemplares; en total, la venta de El desembarco ronda los 500.000 ejemplares. La actualidad, el paisaje que vemos en nuestra calle, hacen de esta novela uno de los best-sellers más longevos de los últimos años.

Jean Raspail (1925) es un novelista y escritor de viajes muy conocido en Francia. Sus libros se han traducido a más de quince idiomas. Entre sus premios y condecoraciones destaca la Legión de Honor francesa.
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Más pruebas de que Europa se convierte en un Gran Hermano!!!

Más pruebas de que Europa se convierte en un Gran Hermano!!!
 La indefensión absoluta o la dictadura mediático-judicial que se nos viene encima
 

La jueza Remírez va aún más lejos que la jueza del Caso Gallardón y dicta que no puedo criticar a Zarzalejos por nada de lo que haya hecho, como si yo fuera un maltratador de periodistas contra el que se dicta orden de alejamiento

Federico Jiménez Losantos


 

Tras mi condena por la jueza Remírez en el caso Zarzalejos, y dados los términos en que se produce, a mi juicio radicalmente incompatibles con la libertad de expresión según la define y defiende el artículo 20 de la Constitución, debería proclamar la absoluta indefensión en que me coloca esa sentencia. Pero creo que ni a eso me deja derecho. ¿Puedo criticar a la jueza? No lo sé, pero diríase que no. Dada su poca, por no decir nula, comprensión de la función de los medios de comunicación en la sociedad democrática, es de temer que se saque de la manga alguna forma de desacato, que es algo así como el honor de los jueces visto por los jueces mismos, y me crucifique después de apalearme. Sí, me considero una víctima de esa sentencia que considero injusta, y lo soy hasta tal punto que ni siquiera sé si tengo derecho a defenderme. Según la sentencia, creo que no.
 
Si yo no temiera la arbitrariedad de la Justicia española en general y de ciertos jueces o juezas en particular, podría decir que una sentencia que se lanza sin un solo argumento serio a castigar con multas estratosféricas el supuesto "daño moral" infligido en un área tan nebulosa como la del "honor" al director de un medio de comunicación por el director de otro medio de comunicación enfrentado políticamente con él no es compatible con una sociedad democrática y un Estado de Derecho digno de tal nombre. Pero como no tengo ninguna confianza en una justicia politizada hasta el tuétano y aún menos en un caso político de cabo a rabo y que sigue paso a paso el Caso Gallardón, no puedo ni siquiera pedir justicia. Porque esa sentencia me condena a la total indefensión.
 
Puedo apelar, claro, pero la condena infligida por esta sentencia a mi honor personal, a mi familia y a mi prestigio profesional, ¿me la pagará la jueza Remírez si una instancia superior la revoca? Lo dudo. ¿Me la pagará el director de ABC en el momento de los hechos, que de forma astutamente torticera y lacrimosa ha presentado una típica pelea política entre medios de comunicación como el asalto a un pobre padre de familia indefenso por parte de un periodista omnipotente y malvado? Zarzalejos, personalmente o a través de su periódico, ha atacado mi honor personal, sea lo que sea esa figura, y mi integridad profesional en centenares de ocasiones. Pero, lo mismo que hay clubes que ganan en los despachos lo que pierden en el campo de fútbol, hay periodistas que si no ganan al enemigo político en un debate de opinión lo intentan aplastar en los tribunales sin dejar de atacarlo en sus medios. Y a veces les sale bien.
 
Si los zarzalejos, cebrianes o gallardones, piezas de un mismo bloque político y mediático que está dispuesto a cambiar el régimen constitucional español sin consultar a los ciudadanos y machacando a los pocos medios de comunicación que nos oponemos a su dictado, acuden a los tribunales para continuar en los estrados la misma campaña de destrucción personal y profesional que llevan a cabo en sus medios, no lo hacen sólo por jugar a la lotería de las fidelidades político-mediáticas de las distintas familias judiciales, sino porque en el ámbito de la Justicia ha cundido también la especie de que todo vale y de que hay que hacer méritos ahora para prosperar en el régimen que viene. Y porque hay jueces que se arrogan por sí y ante sí la capacidad de decidir lo que es necesario o innecesario, insultante o no, pertinente o no en un debate político dentro de los medios. La jueza Remírez va aún más lejos que la jueza del Caso Gallardón y dicta que no puedo criticar a Zarzalejos por nada de lo que haya hecho –sea hundir el ABC o tratar de hundir la COPE–, como si yo fuera un maltratador de periodistas contra el que se dicta orden de alejamiento. Así que, con todo el respeto que merece, y si me atreviese a decirle algo, yo le rogaría a la señora Remírez que me diga de qué puedo hablar y qué adjetivos puedo usar, así como el tono que debo utilizar en los micrófonos.
 
Si una Justicia desnortada cuanto implacable impone la vuelta a la censura previa o a la autocensura, yo prefiero la primera. Pero sin la benéfica orientación censora uno se siente, sobre indefenso, perdido en un sombrío bosque embrujado, o sea, enrevesadamente judicial. Como hay una sentencia divertidamente clásica de un juez de lo mercantil, que hizo la lista de adjetivos que se podían o no podían decir a Zarzalejos, y aunque luego fue revocada de forma drástica en una instancia superior y más sensata, yo me atrevería a pedir a la jueza, si no temiera su justicia, que me dijera también los sustantivos y adjetivos que puedo utilizar contra los periodistas y medios que, como Zarzalejos, se meten conmigo salvajemente a diario. Y si mi único derecho es el de callar, también agradecería que se me dijera. ¿Pero a quién llamo? ¿A Cándido, cuyo representante respaldó la demanda del otrora director de ABC, y al que en un día de ferocidad insultadora llamé "malo"? ¿O a Bermejo, aunque osé llamarle Bermejinski? La verdad es que, sobre estar indefenso, temo fundadamente que me corten el teléfono.

Ánimo don Federico!!! Esta chusma progre no podrá con nosotros. ¡Somos Libres! (y no lo soportan)

Ánimo don Federico!!! Esta chusma progre no podrá con nosotros. ¡Somos Libres! (y no lo soportan)
(Libertad Digital) Dice la juez que la formación intelectual de Jiménez Losantos, “un conocedor de la lengua castellana” hace que la “difusión de las expresiones insultantes” sea “notable”. Además, el ser autor “de unos 20 libros” es “de especial relevancia, a efectos de determinar la difusión mediática y repercusión de las expresiones ofensivas”. Tanto es así, que la juez admite como prueba de repercusión una de las documentales presentadas por la defensa de Zarzalejos:
 
  • Introduciendo en noviembre de 2007 en el buscador de Internet Google la deformación sarcástica realizada por el demandado del primer apellido del demandante, el término “Carcalejos”, resultaban 1.780 entradas en 0,23 segundos (…) extendiéndose la expresión a mayor número de personas, no pudiéndose tampoco obviar, como señaló al final de su interrogatorio el demandante [Zarzalejos], que el apellido forma parte de la personalidad del individuo, y que la chanza con motivo del mismo no solo afecta y puede vejar a la persona a la que directamente quiere ofenderse, sino a todos los que, con ella, comparten el apellido, lo que racionalmente debe aumentar el daño infringido (sic, página 12) a la persona a la que directamente se quiere ridiculizar con tal expresión.
 
Pedrojeta Ramírez y Jiménez Losdemonios (buscamos “losdemonios”), también en referencia a otras materias como bien dice la sentencia, muestra 4.200 resultados en 0,09 segundos, pulverizando la marca anterior. Para los aficionados a Google depuramos la búsqueda introduciendo entre comillas la expresión “jimenez losdemonios”: 1.190, en 0,28 segundos. Y estos son todos exclusivamente referidos al periodista. La idea original del término fue de un ex presidente del Gobierno, Felipe González, a quien también se le presupone un conocimiento del lenguaje y, desde luego, influencia. "Es que la gente me lo identifica más como Jiménez Losdemonios”, dijo González:
 
También resulta revelador que, abordando un asunto tan importante para la juez como la relación entre el apellido y “la personalidad”, la sentencia recoja dos veces el apellido del director de La Mañana de la COPE como “Lozanitos”. (página 10 del texto de la sentencia)
 
Detalles de los correctores aparte, los fundamentos de la presente sentencia sientan unos antecedentes que sólo respetarán la libertad de expresión si se guarda silencio. Aplicando sin demasiado esfuerzo las tesis de la magistrada María Asunción Remírez Sainz de Murrieta los juzgados de toda España entrarían en colapso para recoger las “chanzas” sobre el apellido del demandado o los epítetos dedicados. Hay páginas de Internet completas dedicadas en exclusiva a ello, programas de televisión centrados en su figura (hasta con muñecos), cientos de viñetas alusivas al escritor, sonetos en exclusiva e innumerables artículos y declaraciones en prensa, radio y televisión que se refieren a Federico Jiménez Losantos como fascista, nazi, talibán o terrorista.
 
Talibán de sacristía” entre comillas, es todo un clásico en Google: 3.090 entradas en 0,06 segundos. El autor fue Pablo Sebastián pero quien más lo usó casi como propio fue Luis del Olmo. Repasemos algunos ejemplos.
 
LUIS DEL OLMO:
 
  • Te falta Federico para víbora, el talento, para gorrión te sobran ataduras, dejémoslo en paloma mensajera. En palomo más bien, y vas que vuelas.
 
Se refiere a él como “pequeño talibán de sacristía” al que “subiría a los altares y luego pondría una bomba en esos altares”. Por esta última pidió perdón. Hay vídeo.
 
JOSÉ LUIS GAVILANES LASO en el Diario de León, a cuenta del atentado perpetrado por Terra Lliure:
 
  • Federico, Federico, oye rico, templa el pico, descansa un poco, no más, que ese pico, Federico, se te puede lastimar. Por picar en Cataluña, te quebraron la pezuña, que por ello cojo vas. Y si picas sin parar, ese pico, Federico, pronto muy romo será. De tal modo que, mañico, puedes quedarte sin pico....
 
QUEQUÉ, el colaborador de Eva Hache, en su blog, refiriéndose a una manifestación de la AVT en la que estaría Gallardón:
 
  • Diremos que ha sido la mayor manifestación de la historia de la democracia, y ya veremos si nos da por zarandear a Gallardón, a falta de un buen Bono que llevarnos a la boca. Jiménez Losantos, el Gara de los populares, ya se ha encargado de caldearle el ambiente.
  • (…) el tostón de hoy no trata sobre el extraño caso de Gallardón contra Losantos (se conoce que éste le pidió a "Los Miami", que son como "Los Soprano" pero en versión cheli, que le dieran una paliza a aquel, o algo así).

    (…) Eso sí, no quisiera despedirme pareciendo un maleducado y un desagradecido: gracias por todo. Ya te llegará el cheque con tu diez por ciento. Y si no te llega, ya sabes: se lo comentas a "Los Miami".

 

 
ERNESTO EKAIZER en el programa de TVE, 59 Segundos le llama “mamporrero del PP”
 
MARGARITA SÁNZ DÍEZ, el mismo día y en el mismo programa, se refiere a él como “cantamañanas”
 
EVA HACHE, en uno de sus programas, en referencia al juicio por el caso Gallardón: "Es un tío de los pies a la cabeza, acojonao de los pies a la cabeza".
 
BALTASAR GARZÓN, en su libro Un mundo sin miedo
 
  • De Jiménez Losantos, Jesús Cacho y otros de igual calaña nunca se sabrá todo lo necesario para hacerse una idea clara del retorcimiento de los pensamientos, actitudes y fines venales que los guían en todos y cada uno de sus actos. Alguien podrá decir que opino así porque me atacan siempre que pueden, pero no es por eso. No ofende quien quiere sino quien puede, y éstos dejaron de hacerlo hace tiempo. Creo sinceramente que han hecho y hacen mucho daño a la democracia y que siempre han estado movidos por el resentimiento, el odio e intereses espurios. No les conozco ni una sola acción que pueda considerarse buena ni alcanzo a comprender qué encuentran en ellos algunos líderes políticos para someterse a su influjo. Aunque afortunadamente no lo han hecho todos. Antes o después tendrán que rendir cuentas de sus tropelías. No por tener un micrófono se puede atacar impunemente en nombre de una libertad y una ética que ellos prostituyen día tras día con la mentira y la maldad. Aviso a navegantes, presidente del Gobierno.
 
Sobre este libro y apoyando las tesis del magistrado y Luis Segovia López, magistrado jubilado, lo resumía en un artículo en información.es llamando a Jiménez Losantos “vendido” en su traducción del adjetivo "venal".
 
PABLO SEBASTIÁN, como “El perro Marcelo”, en Estrella Digital:
 
  • Cuenta todo eso Federico, gran mandril, predicador de la catástrofe, que estás utilizando el discurso de la España que se hunde para forrarte el bolsillo, exhibiendo el garrote vil de la COPE
 
MATÍAS ANTOLÍN, en PR Noticias, el 14 de noviembre de 2005, titula su artículo Yo, Federico, la serpiente de las ondas. Le dedica los siguientes términos.
 
  • Mesiánico botarate, ultramontano extremista, Chiquito de Teruel, moralmente indecente, políticamente explosivo, catastrofista carroñero, Queipo de Llano, voceras, Radio puñal, energúmeno, fundamentalista, pequeño dictador…
 
Son sólo pequeñas muestras, un somero repaso por las hemerotecas (tiempo habrá de añadir más) al que habría que unir la campaña desatada contra la COPE –Federico Jiménez Losantos, César Vidal e Ignacio Villa– orquestada desde medios como El Periódico de Cataluña o Avui que le llegaron a dedicar especiales y colecciones de viñetas mientras las JERC se encadenaban a las puertas de la COPE o llegaban amenazas de bomba. El atentado de Terra Lliure contra Jiménez Losantos en 1981 fue caricaturizado por algunos medios desde el mismo día en que se perpetró. “Piernicidio contra uno de los autores del Manifiesto de los 2.300” llegó a llamarlo El Periódico de Cataluña. Pero más de un cuarto de siglo después se ha seguido usando en libros y documentales de TV3 como un triunfo.
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Un bloguero condenado a pagar 9000e por lo que decían sus comentarios!!! Bye bye libertad de expresión!!!

Un bloguero condenado a pagar 9000e por lo que decían sus comentarios!!! Bye bye libertad de expresión!!!

Un bloguero, condenado a pagar 9000 euros de multa por lo que decían en sus comentarios

 












Por increíble que parezca, la SGAE ha conseguido que se condene a Julio Alonso por su artículo en el que hablaba del Google Bombing SGAE = ladrones. Pero lo que me parece inconcebible de la sentencia es que esos 9000 euros de multa no se los ponen por lo que él dice, sino por lo que dicen algunos comentarios!!


¿Qué es lo que se pretende con esto?



El problema es realmente de una gravedad tan grande que amenaza el derecho democrático a la libertad de expresión. Porque lo que se pretende es coaccionar a los propietarios de las webs para que ejerzan de censores!! Cada uno es ya bastante mayorcito para hacerse responsable de lo que dice, pero en ese caso es más difícil silenciar a la gente; lo más cómodo es ir a por el moderador y darle caña (de eso también sabemos en Rankia), y así obligarle a que no permita críticas en su web. Y si los moderadores, ante la duda, optan por borrar todos los mensajes que critíquen al sinvergüenza de turno o que avisen de que determinados productos son una estafa, habrán conseguido silenciar al pensamiento crítico y tener una masa de borregos fáciles de controlar.

Y para que veáis lo que puede pasar por culpa de estas sentencias, y en solidaridad con Julio Alonso, hoy voy a cerrar los comentarios del blog. Nos han amordazado a todos, y así es como estaremos si permitimos estas sentencias. Y desde aquí invito al resto de bloggers a sumarse a la iniciativa: vamos a hacer un día de silencio de los comentarios, como protesta por este intento de coacción a los bloggers!!
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres