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EUROKRISIS

¡Ahora se dan cuenta los Lores! Más vale tarde que nunca

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Reino Unido: Un informe de la Cámara de los Lores demuele los tópicos positivos asociados a la inmigración masiva, mientras algunos economistas agravan sus consecuencias

02.04.08 • 03:54 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

El Reino Unido no se ha beneficiado en absoluto de la emigración masiva que ha llegado a su territorio en la última década. Ni se ha beneficiado el país en su comportamiento macroeconómico, ni se han beneficiado sus ciudadanos en su nivel y calidad de vida. Es más, en este último aspecto, en el de las vidas reales de los ciudadanos, ha sucedido todo lo contrario, y las perspectivas no son en absoluto mejores. Estas son las principales conclusiones del informe titulado “El impacto económico de la inmigración” (pdf) que una comisión de los Lores acaba de hacer público en el Reino Unido y donde se da la voz de alarma sobre unas cifras netas de llegadas de inmigrantes situadas en el entorno de los 190.000 extranjeros cada año. Como referencia, cabe recordar que España -inferior al Reino Unido como potencia industrial y económica- ha venido admitiendo más de medio millón de inmigrantes anuales, un flujo que ha convertido al país ibérico en el segundo mayor receptor de emigración de todo el mundo tras Estados Unidos, primera potencia mundial donde tan sólo el PIB de California es superior al de España, y donde tan sólo el estado de Texas es también mucho más extenso que el conjunto del territorio español.

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Tan sólo en la Comunidad de Madrid, los inmigrantes registrados suponen ya el 16,6 por ciento de la población total, sin contar a los nacionalizados, a los no registrados, o a cualquiera de las bolsas ocultas en el extremadamente opaco mundo de la inmigración masiva y descontrolada. Esta es, precisamente, la mayor recriminación que el informe de la cámara alta británica echa en cara al gobierno de Londres. En realidad, nadie sabe cuántos inmigrantes hay en el Reino Unido y, por tanto, las valoraciones y decisiones políticas se toman en función de datos que el estudio califica con un largo de rosario de agrios reproches del estilo de “gravemente inadecuados”, “poco fidedignos” o, simple y llanamente, “incompetentes”. Lo reconocía nada menos que el propio gobernador del Banco de Inglaterra durante las entrevistas preparatorias del estudio: “Simplemente no sabemos cómo de grande es la población del Reino Unido”.

Los perdedores domésticos de la inmigración

Pero, además, el estudio desmonta toda la parafernalia de supuestos beneficios con que los sucesivos gobiernos laboristas han venido justificando la llegada masiva -controlada e incontrolada- de inmigrantes al país. En este contexto, algunos comentaristas, especialmente ácidos, venían a sacar en consecuencia que los ejecutivos simplemente se han visto desbordados por un problema que no controlaban y han convertido el desastre en una virtud, intentando justificar con datos y perspectivas irreales lo que no era sino un apocalíptico fracaso que metía al país en un pozo en el que, según se denuncia ahora, se hunde cada vez con mayor irreversibilidad. Desde los foros de los principales diarios, los lectores se dejan caer en el desánimo al constatar cómo “la ‘élite’ gobernante se toma tanto tiempo en decidir que algo no funciona bien”. “Sólo tienen que preguntar a cualquier Joe Public (cualquier ‘españolito’, se diría en España) y les podría decir lo que sucede en muchas ocasiones: borracheras las 24 horas del día, inmigración incontrolada, sentencias suaves, etc., etc., etc.”.

Quien así se expresa es alguien que firma con apellido árabe o musulmán, Adam Hussein. Obviamente, es imposible saber si, quien se oculta tras esa firma en un foro público, es o no un descendiente de emigrantes y si ese es realmente su apellido. Pero lo que sí es fácil comprobar es lo que dice el informe de los lores, y el informe de los lores no sólo identifica como perjudicados a los británicos blancos nativos tradicionales, sino también a los emigrantes de épocas anteriores, así como a determinadas minorías étnicas que también ven gravemente dañada la estabilidad social y laboral que habían conseguido en épocas pasadas más racionales. Mucho más allá de que las familias puedan contratar una asistenta doméstica extranjera por la mitad de lo que les costaría pagar a una nacional, el estudio parlamentario británico desgrana una ristra de graves consecuencias económicas y sociales en la apertura legal de las fronteras, o en su violentado ilegal e impune, con derecho, sin embargo, y en ambos casos, a todo tipo de beneficios sociales, y con perversas consecuencias en áreas clave de sus vidas que todos, británicos ‘tradicionales’ o no, se ven obligados a afrontar.

Desastre para los salarios, desastre para los jóvenes

Más allá de que la masiva entrada de inmigrantes haya tenido “poco o ningún impacto” en la mejora de las cifras macroeconómicas reales del país, donde sí ha tenido mucho o total impacto ha sido en capítulos que han destrozado las perspectivas de quienes han quedado como sectores más vulnerables de la sociedad. Entre estos se encuentran los trabajadores con menores ingresos, que ha visto agravada su situación por una espiral de descensos en los niveles salariales, y también los sectores menos cualificados así como los jóvenes que buscan sus primeros trabajos, independientemente del color de su piel o de si pertenecen o no al perfil tradicional británico, todos ellos en circunstancias cada vez más desvalidas y abocadas a callejones vitales sin salida.

Los extranjeros ni son necesarios para prevenir carencias en el mercado de trabajo, ni son necesarios para mantener a una población con tendencia al envejecimiento, concluye el informe de los lores, entre llamadas al establecimiento de rígidos controles y cupos de entrada. Pero, además, el efecto de una explosiva demanda residencial ha llevado a desbocadas subidas de precios en las viviendas que todos deben afrontar. Todos, menos las inmensas y crecientes capas de población extranjera que reciben el grueso de los beneficios sociales que, sin embargo, sufraga el resto de una población muy castigada que, en resumen, debe lidiar con escandalosas subidas en los precios inmobiliarios, con los bajos salarios, y con la falta de oportunidades laborales, dado que la mayor parte de puestos de trabajo creados han sido ocupados, precisamente, por extranjeros.

Economistas: Inseguridad y enfermedades reimportadas

Es en este contexto donde algunos economistas echan mucho más poder corrosivo a la situación en el Reino Unido de los 'simplemente' derivados de la saturación de los servicios públicos o del estallido de los beneficios sociales. Al negro panorama dibujado por el informe de la cámara alta parlamentaria británica, economistas como David Coleman, de la Universidad de Oxford, añadían los costes no contemplados por el estudio, como los necesarios para la lucha contra la delincuencia, contra el incremento en la seguridad nacional, contra las tensiones raciales, contra el ‘turismo sanitario’, o contra las enfermedades importadas o prácticamente desaparecidas en Europa con anterioridad como la tuberculosis, ahora de nuevo azotando el continente.

En un despiadado cóctel que incluye a inmigrantes ilegales -algunos, con amplio historial criminal- trabajando de forma masiva en los asilos públicos brítánicos, según acaba de conocerse por un informe que el Home Office ocultó durante dos años, los británicos consideran a su país "menos habitable" que hace dos décadas, según las encuestas se encargan una y otra vez en demostrar (ND), en medio de un amplio resentemiento social por el favoritismo en los programas sociales hacia las minorías étnicas en perjuicio de la clase obrera británica blanca (ND), con los propios sindicatos policiales denunciando que primen los derechos de los criminales extranjeros frente a los de la sociedad (ND), y en un entorno de "huída blanca" por el que el país se despuebla a marchas forzadas de sus habitantes tradicionales (ND), a la vez que se incrementa de forma incontralada las llegadas de remesas masivas humanas desde el Tercer Mundo, en la mayoría de los casos con una muy indigesta relación con la sociedad de acogida que comienza en los propios colegios 'étnicos', donde se refleja igualmente la masiva "huída blanca" de quienes huyen en cuanto pueden de los que fueron sus centros tradicionales de enseñanza y aprendizaje (ND).

Los "ancestrales derechos" de los reagrupamientos

Los redactores del estudio -parlamentarios que, en varios casos, fueron ministros o altos cargos de anteriores gobiernos- se preguntan por lo que califican, no sin agria ironía, como “ancestrales derechos” a importar familiares desde los países de origen, lo que, sólo durante 2006, llevó a que más de 60.000 personas se unieran a la carga que debe soportar el país en virtud de reagrupamientos que, en ocasiones, conducen, a su vez, a que hombres musulmanes se traigan a sus varias esposas, con derecho a recibir prestaciones sociales por todas ellas, incluyendo no sólo residencias gratuitas, sino las residencias ‘grandes’ o 'muy grandes' gratuitas (ND) que puedan acoger las extensas familias de tan cariñosos y enamoradizos como insolventes y sablistas nuevos residentes.

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