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Viaje al corazón del Islam español

Viaje al corazón del Islam español

De las 'purísimas inmaculadas' del pañuelo en España, a las familias críayihadistas del Reino Unido: Líderes islámicos en Occidente, alarmados por la desafiante autoexclusión de las propias comunidades musulmanas frente a la sociedad general

16.06.08 • 03:32 GMT • Javier Monjas - Madrid Email
  • Abdennur Prado, presidente de Junta Islámica Catalana, en referencia a las "mujeres musulmanas con pañuelo" de un reportaje en Televisión Española: "Los hombres quedamos reducidos a depredadores sexuales, posiblemente una proyección de sus deseos más inconfesables".
  • NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN - EL ISLAM, IMPLACABLE EN EL REINO UNIDO

     

    “’El pañuelo me protege de las miradas lascivas de los hombres’ (…). ‘Yo tengo que evitar las situaciones en las que me encuentre a solas con un chico. Cuando saludo a un chico, tengo que evitar darle dos besos o ni siquiera la mano, porque esto puede llevar a otras cosas’”. Son las declaraciones de una joven musulmana -nacida en España y estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid- durante la emisión de un reportaje en Televisión Española titulado “Viaje al corazón del islam español”. Sin embargo, lo que se planteó como un bello y estético trabajo a mayor gloria del multiculturalismo, terminó mostrando la auténtica dimensión del horror excluyente de lo que de verdad se esconde bajo el pañuelo de las jóvenes que inician un viaje televisivo tópicamente iniciático a Granada. Poco espíritu y mucha obsesión con la carne. Con la de cerdo y con la de hombre. Y toda una declaración de fidelidades como aviso a navegantes: "Este pedazo de tela me da una identidad que España no me da".

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    “Los hombres quedamos reducidos a depredadores sexuales, posiblemente una proyección de sus deseos más inconfensables”. ¿La declaración machista de un agresivo ‘islamófobo’? En absoluto. El desahogo de Abdennur Prado, presidente de la Junta Islámica Catalana y uno de los más virulentos personajes del islam español, de hecho, come-islamafóbos profesional él mismo en la vanguardia del ‘feminismo islámico’ que, esta vez, como tantas veces antes otros a quienes acusó de racistas y todo el resto de retahíla lirófora, cae abrumado por la imagen que el espejo televisivo le devuelve del islam español, de lo que ocultan los pañuelos bajo las devotas cabezas cubiertas nacidas en el democrático país infiel que las cría y protege.

    Minifaldas y Alá

    A medio camino entre el desafío chulesco y la provocación altanera, las jóvenes del reportaje marcan muchas distancias con la sociedad española, entre ellas, respecto a las “chicas con minifalda”. “Una minifalda busca a los hombres; yo busco a Alá”, dice otra de las 'chicas puras' sin poder ocultar el desprecio por sus compañeras ‘impuras’. “Hablan de modestia, pero se visten de forma que todo el mundo las mire por la calle. Se sienten ‘musulmanas resistentes’ frente a la sociedad española lasciva y degenerada, y por eso se creen heroínas. Se sienten especiales, pero no son más que un producto de consumo dentro de la sociedad del espectáculo”, comenta Abdennur Prado en un artículo que ha causado un terremoto en el islam español e hispanoamericano tras el reportaje sobre las ‘purísimas inmaculadas’ del pañuelo.

    Sin embargo, no muchas diferencias se encuentran sobre degeneraciones y lascivias entre lo declarado por las "chicas" y lo que él mismo ha escrito con frecuencia. Este es el mismo Abdennur Prado que, precisamente, arremetia no hace mucho contra las "bienpensantes (sic) barrigas infladas de televisión y cerveza" de quienes se alarmaban ante las reacciones violentas de los musulmanes en Europa, en una descripción extremadamente peyorativa en el borde de la deshumanización, puesto que no queda claro si continúan siendo 'personas' tales "bienpensantes" (sic) y sus hinchadas tripas, por cierto, también presentes estas últimas en varios de los máximos dirigentes de su propia organización, sin que, en este caso, conste la causa del hiperbólico abultamiento.

    "Se prepara un genocidio contra los musulmanes

    Sólo en los últimos tiempos, Prado acusaba a Ayaan Hirsi Ali de “islamófoba” y “revolucionaria neocón” entre un apocalipsis de tópicos de anticapitalismo pseudomarxista antisistema; alertaba sobre cómo las críticas de otros, en el mismo tono de las por él vertidas contra sus ‘hermanas’ -sin embargo, sin llegar a la calificación de reprimidas obsesas sexuales que él adjudica a las castas del pañuelo-, “están estableciendo las bases ideológicas para justificar el genocidio de los musulmanes europeos”; o cómo, sientiéndose "como un judío en el Berlín de los años 20 (...) sólo pienso en el futuro de mis hijas", amenazadas, en su opinión, por el “genocidio” que están preparando los críticos del islam, pero no por los ‘hermanos’ que cogen trenes, metros, autobuses o aviones, sin contar a los del terrorismo vasco que sus medios de comunicación ponen entre las comillas de la duda con los calificativos adjudicados por el capitalismo opresor (ND).

    En cualquier caso, España va muy por detrás de la alarma que muchos dirigentes musulmanes europeos, como este y otros en varios países, están comenzando a sentir alrededor de sus propias comunidades, no ya incapaces de integrarse en las sociedades democráticas que las acogieron, sino en abierto desafío tanto de los ‘kufar’, -el despectivo término para los ‘infieles’ contra el que Prado también se rebela-, como contra los propios musulmanes que, intentando la convivencia, son acusados de colaboracionismo con los impíos.

    El virgo de la vergüenza

    En Francia, las leyes civiles y democráticas del estado laico por excelencia son utilizadas para el repudio de una mujer después de que su marido, en la noche de bodas, encontrara la sábana nupcial inmaculada y, por tanto, maculada la hembra de la que el estado francés le ayudó a deshacerse como quien se desprende de la basura del día, en una sentencia defendida a muerte por la ministra de justicia, Rachida Dati, nacida en Francia de padre marroquí y madre argelina. Pero es, sin duda, en el Reino Unido, donde el tremendo poder corrosivo del islam ya alarma incluso a los propios dirigentes musulmanes que intentan el puente con la sociedad occidental infiel que asiste, asombrada, al incontenible crecimiento del tumor.

    Las familias musulmanes británicas están criando yihadistas. Sería una frase ‘islamófoba’ de animación al ‘genocidio’ de niñas pequeñas musulmanas si no resumiera precisamente el pensamiento de un musulmán, en concreto, el del director del Centro de la Universidad de Oxford para los Estudios Islámicos y consejero sobre materias islámicas del Príncipe de Gales. Entre otras cosas, Farhan Nizami alertaba la semana pasada sobre cómo las familias musulmanas no son partidarias de que sus hijos aprendan inglés o no les animan a integrarse en la sociedad británica.

    Londres: "Sí, estamos favoreciendo a los musulmanes"

    Además, Nizami atacaba uno de los lugares comunes más erróneos mantenidos por observadores poco penetrantes con la realidad musulmana en Occidente: que los peligrosos son los que vienen de fuera, y no los que han nacido o se han convertido dentro. “La asunción de que los imanes extranjeros equivalen a algo indeseable no es siempre cierta. De hecho, algunos de los elementos más radicales en la sociedad británica son nacidos británicos”, afirmaba el profesor antes de, en línea con el discurso políticamente correcto imperante, separar a estos sujetos de la “religión” y relacionarlos, sin embargo, con la “alienación y las privaciones” que estarían sufriendo en la sociedad del Reino Unido.

    ¿Privaciones? Quienes las están padeciendo son ya los cristianos, que, hace unos días, a través de la Iglesia de Inglaterra, denunciaban su marginación por parte del gobierno de Londres a favor del masivo desembarco de recursos con que es agasajada la minoritaria comunidad islámica en el país (ND). Y, lejos de desmentir estas percepciones, desde el ejecutivo de Londres se confirmaba plenamente la marginación del cristianismo a favor del islam porque es de “sentido común (…) construir la resistencia de los jóvenes musulmanes, hombres y mujeres, para oponerse a los mensajes extremistas”, tal y como abiertamente decía la máxima responsable para las “comunidades” en el país, Hazel Blears.

    Organizaciones islámicas: "Crisis de matrimonios forzados"

    En medio, otras organizaciones musulmanes denunciando una brutal "crisis de matrimonios forzados" en el Reino Unido, con cientos de niñas obligadas a aceptar esposo y con un 70 por ciento de los casamientos de la comunidad musulmana relacionados de alguna forma con la coerción. Y, para completar el paisaje, las abiertas exigencias de líderes musulmanes internacionales, cuando no de dirigentes de países de mayoría islámica, que, como el presidente de Malasia advertía la semana pasada (ND) sobre cómo “el fracaso en entender a los musulmanes (en el Reino Unido) está llevando a la división entre las comunidades”, lo que estaría animando a los jóvenes islámicos a dejarse caer en el extremismo, en un natural, lógico y comprensible efecto ante el rechazo y la falta de “comprensión” de los británicos hacia sus musulmanes.

    Por ello, y entre otras cosas, Abdullah Badawi exigía a Londres que la comunidad de creyentes en Alá en el país fuera autorizada a gobernarse a sí misma con la sharia. De lo contrario, crecerá el resentimiento musulmán, agravado por la “discriminación, la pobreza, el descontento social y las privaciones” que ven en sus humillados y marginados hermanos de la avanzadilla europea.

Hay que tomar nota de los australianos. Bien hecho chicos!!!

Hay que tomar nota de los australianos. Bien hecho chicos!!!

Sydney Morning Herald: "Histeria antimusulmana en Camden" - Una localidad australiana veta abierta y explícitamente la presencia de "cabezas de trapo" en su término

02.06.08 • 02:06 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Imagine un mapa del mundo. Cada vez con mayor frecuencia usted vería brillar los chispazos de los conflictos y enfrentamientos surgidos entre las comunidades locales y las inmigrantes musulmanas, ya sean recién llegadas, o en segundas o terceras generaciones, que, a ese efecto, tanto da. Pero el chispazo prendido el martes pasado en la localidad de Camden, en las afueras de Sydney, ha brillado con un fulgor muy superior al tamaño de la simple disputa planteada. Son muchos los lugares en Europa, América del Norte y Australia donde los residentes se oponen a la instalación de un colegio musulmán o de una mezquita en sus barrios o ciudades. Sin embargo, esta vez, en lugar de evanescentes razones urbanísticas, el veto es directo: “No queremos musulmanes en Camden. En realidad, no los queremos en Australia”. En el terreno previsto para el centro, dos cabezas de cerdo clavadas en sendas estacas sujetando una bandera australiana se convirtieron en el inusitado y contundente estandarte de la revuelta.

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La prensa local de Camden habla de “furia” en las alegaciones presentadas por los ciudadanos contra la construcción de una escuela islámica prevista para 1.500 alumnos. “No faltaba más. Construyan otra escuela. Pero no una que sea sólo musulmana”, decía uno de los ciudadanos. Era el más moderado. “¿Cuál es la razón para una escuela musulmana en Camden? Nosotros los odiamos y ellos nos odian a nosotros”, escribía otro. Uno más allá se quejaba de cómo se iba a exacerbar el racismo, pero el de los musulmanes contra los no musulmanes: “Los descendientes de musulmanes y los relacionados con ellos no tienen respeto por otras culturas. No queremos pasar por que no podemos salir por la noche debido a las peleas en los pubs, atracos, violaciones, robos y carreras de coches”. “Los musulmanes ni son bienvenidos aquí, ni en ninguna parte de Australia”; “¿Vienen los musulmanes a Australia para ser australianos? No, vienen como tropas avanzadas de una eventual ocupación”; “Primero un colegio musulmán, después una mezquita, seguido por un hospital musulmán, un complejo comercial para musulmanes, y, sin olvidar, el parlamentario musulmán. No nos oponemos a una escuela no musulmana en Burragorang Road”. Estos son algunos de los mensajes remitidos al consejo municipal, resumidos en otro con una contundente exigencia: “Ni un colegio musulmán aquí, ni nada relacionado con los musulmanes. Mandadles de vuelta a su casa”.

"Histeria antimusulmana"

Invocando cómodos títulos literarios, la prensa australiana de referencia, como el Sydney Morning Herald, se centraba en el “orgullo y prejuicio a la manera australiana” estallados en Camden, pero inmediatamente abandonaba la retórica de titular fácil para meterse a fondo en lo que está emergiendo tras el simple conflicto por la instalación de un colegio: “La histeria antimusulmana ha levantado el espectro de los disturbios de Cronulla y ha creado un nuevo portaestandarte para una Australia más blanca y más cristiana”. Se refería el diario a los violentos enfrentamientos ocurridos a finales de 2005, cuando miles de jóvenes australianos blancos, convocados por mensajes de teléfono móvil, se enfrentaron violentamente a, fundamentalmente, descendientes de inmigrantes libaneses musulmanes, en un conflicto que estalló en las playas de Cronulla, también en Sydney, después de que los primeros se rebelaran contra el acoso a sus jóvenes amigas tras mucho rencor acumulado durante años por la inseguridad y la delincuencia provocada por los segundos (ND 1 y 2).

Desde entonces, a la tensión de la extremadamente difícil convivencia entre ambas comunidades de, principalmente, Sydney y Melbourne, las ciudades donde se agrupan la mayor parte de los 400.000 musulmanes residentes en un país de 21 millones de habitantes, se unieron graves declaraciones, provocaciones y bravatas de algunos líderes e imanes musulmanes contra la comunidad general australiana no musulmana. Entre estos destacó muy notablemente el propio muftí del país, Sheij Taj al-Hilali, el hombre que declaró a las mujeres "el arma de Satanás", justificó las violaciones de las no cubiertas con el velo porque son como “carne” dejada sin protección a la libre disposición de los animales (ND), y el hombre que reclamó el país para los musulmanes porque estos “llegaron con su propio billete de avión” mientras los ‘anglos’ llegaron como “convictos encadenados” (ND).

"Patearemos el culo de los 'cabezas de trapo'"

A última hora de la tarde del martes pasado, el consejo municipal de Camden rechazaba por unanimidad el permiso para la construcción de un colegio en su término, una iniciativa de la Sociedad Coránica australiana. Los ánimos estaban muy, muy caldeados. Para empezar, de las 3083 alegaciones remitidas en el periodo de información del proyecto, 3042 lo rechazaban en unos términos expresados a cara de perro, pero no contra el centro, sino contra su calidad de islámico, así como contra la simple y mera presencia de musulmanes en la zona. Los regidores, de cara a la galería, fundamentaron el rechazo del proyecto en las habituales razones urbanísticas, en este caso basadas en la inadecuación de las carreteras o en la falta de autobuses para digerir el previsiblemente intenso tráfico de trabajadores, padres y alumnos. Pero en ese momento, toda Australia -y, horas más tarde, medio mundo- sabía ya de qué iba la cosa en realidad en Camden. “Si aprueban el colegio, todo ‘ragger’ que camine por la calle va a ser pateado en el culo por treinta ‘aussies’”, decía precisamente un ‘aussie’, un australiano, en referencia a los ‘ragheads’, algo así como los ‘cabezas de trapo’, el muy despectivo calificativo que se coloca a los musulmanes en poco respetuosa referencia a sus turbantes.

Pero estas declaraciones no eran el producto de una conversación de pub entre parroquianos. Eran emitidas nada menos que por la radio pública australiana en medio de un apocalipsis de furia ciudadana en el que los más moderados lamentaban que sus hijos no puedan ir a un centro musulmán en el que se enseña el islam y se educa en árabe, y los más exaltados afirmaban su derecho al patriotismo para defender no sólo a su ciudad de la “delincuencia y todo lo demás” que llevarían los extranjeros a una localidad tan tranquila como aquella, sino también para afirmar su derecho “a decir que somos australianos y que estamos orgullosos de ello”. En medio, la inusitada estampa para un lugar tan tranquilo de más de un millar de policías antidisturbios a caballo tomando posiciones alrededor del ayuntamiento donde se habían concentrado también algunos partidarios del colegio, y una tensión que iba en aumento ante las pocas amables descripciones de los residentes de la localidad como un montón de “paletos” radicales e incultos.

"Una victoria para el racismo"

Pero, obviamente, las organizaciones musulmanes también tenían algo que decir. Una de ellas, la representativa Forum de Australia para las Relaciones Islámicas (FAIR) hablaba claro contra la “cortina de humo” de las excusas dadas por los dirigentes locales para vetar el proyecto y concluía que se trataba de una “victoria para el racismo”. Pero, junto a las acusaciones de “racismo”, habituales en cualquier contrariedad relacionada con la comunidad musulmana -sea cual sea la raza de sus practicantes, incluyendo la blanca- , la Federación Australiana de Consejos Islámicos utilizaba de la misma forma otra carta no menos habitual: la del miedo y la velada amenaza. Si no se autorizaba el colegio para la educación religiosa de sus niños, esta será impartida por “imanes extremistas” en “patios y garajes” donde nadie “pueda saber” qué se dice y qué se enseña. El círculo se cerraba. Muchos veían en estas palabras la confirmación de la peligrosidad de esa comunidad, insoluble en los valores generales australianos, con o sin imanes extremistas, blandidos como una amenaza que, en realidad, ya bulle en los órganos de representación islámicos, pero, sobre todo, en el interior de los incendiarios sermones de las mezquitas que sólo alguna vez pudo ser grabado y difundido por los medios de comunicación.

Un programa de humor del canal televisivo SBS, realizado por árabes y musulmanes en una cadena que se promociona como “la única del mundo multicultural y plurilingüe” (emite en 68 idiomas), enviaba a uno de sus conocidos pero provocadores personajes caracterizado de musulmán barbado y declaraba a Camden “un estado musulmán, Islamden”, por lo que exigía “diez escuelas, diez mezquitas y diez carnicerías halal”. Regresó sin el más mínimo contratiempo en medio de las chanzas y burlas de los conductores árabes del programa, con sus compañeras cubiertas por el velo islámico riendo las gracias.

¡Ahora se dan cuenta los Lores! Más vale tarde que nunca

¡Ahora se dan cuenta los Lores!  Más vale tarde que nunca

Reino Unido: Un informe de la Cámara de los Lores demuele los tópicos positivos asociados a la inmigración masiva, mientras algunos economistas agravan sus consecuencias

02.04.08 • 03:54 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

El Reino Unido no se ha beneficiado en absoluto de la emigración masiva que ha llegado a su territorio en la última década. Ni se ha beneficiado el país en su comportamiento macroeconómico, ni se han beneficiado sus ciudadanos en su nivel y calidad de vida. Es más, en este último aspecto, en el de las vidas reales de los ciudadanos, ha sucedido todo lo contrario, y las perspectivas no son en absoluto mejores. Estas son las principales conclusiones del informe titulado “El impacto económico de la inmigración” (pdf) que una comisión de los Lores acaba de hacer público en el Reino Unido y donde se da la voz de alarma sobre unas cifras netas de llegadas de inmigrantes situadas en el entorno de los 190.000 extranjeros cada año. Como referencia, cabe recordar que España -inferior al Reino Unido como potencia industrial y económica- ha venido admitiendo más de medio millón de inmigrantes anuales, un flujo que ha convertido al país ibérico en el segundo mayor receptor de emigración de todo el mundo tras Estados Unidos, primera potencia mundial donde tan sólo el PIB de California es superior al de España, y donde tan sólo el estado de Texas es también mucho más extenso que el conjunto del territorio español.

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Tan sólo en la Comunidad de Madrid, los inmigrantes registrados suponen ya el 16,6 por ciento de la población total, sin contar a los nacionalizados, a los no registrados, o a cualquiera de las bolsas ocultas en el extremadamente opaco mundo de la inmigración masiva y descontrolada. Esta es, precisamente, la mayor recriminación que el informe de la cámara alta británica echa en cara al gobierno de Londres. En realidad, nadie sabe cuántos inmigrantes hay en el Reino Unido y, por tanto, las valoraciones y decisiones políticas se toman en función de datos que el estudio califica con un largo de rosario de agrios reproches del estilo de “gravemente inadecuados”, “poco fidedignos” o, simple y llanamente, “incompetentes”. Lo reconocía nada menos que el propio gobernador del Banco de Inglaterra durante las entrevistas preparatorias del estudio: “Simplemente no sabemos cómo de grande es la población del Reino Unido”.

Los perdedores domésticos de la inmigración

Pero, además, el estudio desmonta toda la parafernalia de supuestos beneficios con que los sucesivos gobiernos laboristas han venido justificando la llegada masiva -controlada e incontrolada- de inmigrantes al país. En este contexto, algunos comentaristas, especialmente ácidos, venían a sacar en consecuencia que los ejecutivos simplemente se han visto desbordados por un problema que no controlaban y han convertido el desastre en una virtud, intentando justificar con datos y perspectivas irreales lo que no era sino un apocalíptico fracaso que metía al país en un pozo en el que, según se denuncia ahora, se hunde cada vez con mayor irreversibilidad. Desde los foros de los principales diarios, los lectores se dejan caer en el desánimo al constatar cómo “la ‘élite’ gobernante se toma tanto tiempo en decidir que algo no funciona bien”. “Sólo tienen que preguntar a cualquier Joe Public (cualquier ‘españolito’, se diría en España) y les podría decir lo que sucede en muchas ocasiones: borracheras las 24 horas del día, inmigración incontrolada, sentencias suaves, etc., etc., etc.”.

Quien así se expresa es alguien que firma con apellido árabe o musulmán, Adam Hussein. Obviamente, es imposible saber si, quien se oculta tras esa firma en un foro público, es o no un descendiente de emigrantes y si ese es realmente su apellido. Pero lo que sí es fácil comprobar es lo que dice el informe de los lores, y el informe de los lores no sólo identifica como perjudicados a los británicos blancos nativos tradicionales, sino también a los emigrantes de épocas anteriores, así como a determinadas minorías étnicas que también ven gravemente dañada la estabilidad social y laboral que habían conseguido en épocas pasadas más racionales. Mucho más allá de que las familias puedan contratar una asistenta doméstica extranjera por la mitad de lo que les costaría pagar a una nacional, el estudio parlamentario británico desgrana una ristra de graves consecuencias económicas y sociales en la apertura legal de las fronteras, o en su violentado ilegal e impune, con derecho, sin embargo, y en ambos casos, a todo tipo de beneficios sociales, y con perversas consecuencias en áreas clave de sus vidas que todos, británicos ‘tradicionales’ o no, se ven obligados a afrontar.

Desastre para los salarios, desastre para los jóvenes

Más allá de que la masiva entrada de inmigrantes haya tenido “poco o ningún impacto” en la mejora de las cifras macroeconómicas reales del país, donde sí ha tenido mucho o total impacto ha sido en capítulos que han destrozado las perspectivas de quienes han quedado como sectores más vulnerables de la sociedad. Entre estos se encuentran los trabajadores con menores ingresos, que ha visto agravada su situación por una espiral de descensos en los niveles salariales, y también los sectores menos cualificados así como los jóvenes que buscan sus primeros trabajos, independientemente del color de su piel o de si pertenecen o no al perfil tradicional británico, todos ellos en circunstancias cada vez más desvalidas y abocadas a callejones vitales sin salida.

Los extranjeros ni son necesarios para prevenir carencias en el mercado de trabajo, ni son necesarios para mantener a una población con tendencia al envejecimiento, concluye el informe de los lores, entre llamadas al establecimiento de rígidos controles y cupos de entrada. Pero, además, el efecto de una explosiva demanda residencial ha llevado a desbocadas subidas de precios en las viviendas que todos deben afrontar. Todos, menos las inmensas y crecientes capas de población extranjera que reciben el grueso de los beneficios sociales que, sin embargo, sufraga el resto de una población muy castigada que, en resumen, debe lidiar con escandalosas subidas en los precios inmobiliarios, con los bajos salarios, y con la falta de oportunidades laborales, dado que la mayor parte de puestos de trabajo creados han sido ocupados, precisamente, por extranjeros.

Economistas: Inseguridad y enfermedades reimportadas

Es en este contexto donde algunos economistas echan mucho más poder corrosivo a la situación en el Reino Unido de los 'simplemente' derivados de la saturación de los servicios públicos o del estallido de los beneficios sociales. Al negro panorama dibujado por el informe de la cámara alta parlamentaria británica, economistas como David Coleman, de la Universidad de Oxford, añadían los costes no contemplados por el estudio, como los necesarios para la lucha contra la delincuencia, contra el incremento en la seguridad nacional, contra las tensiones raciales, contra el ‘turismo sanitario’, o contra las enfermedades importadas o prácticamente desaparecidas en Europa con anterioridad como la tuberculosis, ahora de nuevo azotando el continente.

En un despiadado cóctel que incluye a inmigrantes ilegales -algunos, con amplio historial criminal- trabajando de forma masiva en los asilos públicos brítánicos, según acaba de conocerse por un informe que el Home Office ocultó durante dos años, los británicos consideran a su país "menos habitable" que hace dos décadas, según las encuestas se encargan una y otra vez en demostrar (ND), en medio de un amplio resentemiento social por el favoritismo en los programas sociales hacia las minorías étnicas en perjuicio de la clase obrera británica blanca (ND), con los propios sindicatos policiales denunciando que primen los derechos de los criminales extranjeros frente a los de la sociedad (ND), y en un entorno de "huída blanca" por el que el país se despuebla a marchas forzadas de sus habitantes tradicionales (ND), a la vez que se incrementa de forma incontralada las llegadas de remesas masivas humanas desde el Tercer Mundo, en la mayoría de los casos con una muy indigesta relación con la sociedad de acogida que comienza en los propios colegios 'étnicos', donde se refleja igualmente la masiva "huída blanca" de quienes huyen en cuanto pueden de los que fueron sus centros tradicionales de enseñanza y aprendizaje (ND).

Los "ancestrales derechos" de los reagrupamientos

Los redactores del estudio -parlamentarios que, en varios casos, fueron ministros o altos cargos de anteriores gobiernos- se preguntan por lo que califican, no sin agria ironía, como “ancestrales derechos” a importar familiares desde los países de origen, lo que, sólo durante 2006, llevó a que más de 60.000 personas se unieran a la carga que debe soportar el país en virtud de reagrupamientos que, en ocasiones, conducen, a su vez, a que hombres musulmanes se traigan a sus varias esposas, con derecho a recibir prestaciones sociales por todas ellas, incluyendo no sólo residencias gratuitas, sino las residencias ‘grandes’ o 'muy grandes' gratuitas (ND) que puedan acoger las extensas familias de tan cariñosos y enamoradizos como insolventes y sablistas nuevos residentes.

El obispo anglicano de Rochester planta cara a los musulmanes

El obispo anglicano de Rochester planta cara a los musulmanes

Michael Nazir-Ali, obispo anglicano de Rochester: La "susceptibilidad" hacia los musulmanes "ha ido demasiado lejos"

04.06.08 • 03:00 GMT • Javier Monjas - Madrid Email
  • El Home Office dejará fuera de toda responsabilidad penal a los extremistas musulmanes que sean considerados “vulnerables” y se sometan a un proceso de “desrradicalización”


Hace unos días, la policía de West Midlands -famosa por sus denuncias ’dhimmis’ de periodistas (ND) tanto como por las disculpas a que se ve obligada por ellas- prohibía a dos misioneros cristianos estadounidenses repartir resúmenes de biblias en determinado barrio porque era un "área islámica", y porque intentar convertir a musulmanes al cristianismo es un "delito de odio". Eso dijo, entre graves advertencias, el policía musulmán que llevaba la voz cantante. Hace unas semanas, un obispo anglicano declaraba que en el Reino Unido ya hay muchas “zonas vetadas” a los no musulmanes (ND). No le faltaba razón. De hecho, algunas policías se encargan de ello. Pero, tras su denuncia, al prelado le cayó un diluvio de amenazas de muerte que le obliga a vivir desde entonces en la semiclandestinidad, bajo constante vigilancia. Enfrentado no sólo a unas organizaciones islámicas que le odian, sino también a la tibieza y a los “rodeos” de las élites políticas y eclesiales, Michael Nazir-Ali, obispo de Rochester, traspasaba en los últimos días varias de las líneas marcadas a medias por el miedo y el multiculturalismo en su audaz ofensiva por “recuperar el nervio”. Y lo hacía con una contundente advertencia: “Hemos ido demasiado lejos en la susceptibilidad respecto a los musulmanes”.

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Por ejemplo, ayer mismo. El Daily Telegraph desvelaba un plan del gobierno británico por el que se dedicarán 12,5 millones de libras (15,8 millones de euros) a un programa de “desrradicalización” de extremistas musulmanes. Lo que ha causado alarma en amplios sectores británicos no es sólo que se dediquen grandes cantidades de fondos extraordinarios a ‘terapias’ de este tipo, sino que los sometidos a ellas quedarán de forma automática exentos de cualquier responsabilidad penal.

"Islamistas radicales vulnerables"

El informe del Home Office que lo desvelaba afirma: "No queremos someter al sistema de justicia criminal a aquellos que son vulnerables al extremismo violento, o están siendo conducidos a él, a menos que hayan cometido claramente un delito". Por ello, se deja en la responsabilidad de los ayuntamientos un programa que pretende "apoyar a las personas más vulnerables" de entre la comunidad musulmana, pero que las exonera de rendir cuentas ante la ley por la defensa activa de unas ideas ilegales en el sistema democrático del país.

A la vista de noticias como esta, volvían a cobrar actualidad las recién escritas palabras de Michael Nazir-Ali, el rebelde obispo anglicano que sentenciaba cómo, en el Reino Unido, se ha tenido excesiva “susceptibilidad” con los musulmanes. “Creo que hemos ido demasiado lejos, y lo que necesitamos ahora es recuperar el nervio”, declaraba Nazir-Ali en relación a lo que ve no sólo como el abandono de los musulmanes que quieren acogerse al cristianismo, por miedo a la reacción, generalmente violenta -de palabra o de acción- de la comunidad islámica, sino también a la simple y decidida voluntad de la Iglesia de extender el cristianismo entre otras confesiones, incluida la musulmana. “Nuestra nación está enraizada en la fe cristiana, y esa es la base para acoger a personas de otras creencias. No se puede tener una conversación franca cuando ésta se basa en no decir las cosas claras”.

Obligación de convertir a los musulmanes

En realidad, lo que la Iglesia de Inglaterra discute -en medio de fuertes turbulencias internas por la actitud a adoptar frente a los desafíos de los musulmanes en el país (ND)- es la recuperación del “espíritu misionero” cristiano, es decir, traer de vuelta lo que algunos miembros de su sínodo ven como un “mandato bíblico” -sancionado por el propio Jesucristo- de extender la fe cristiana entre los creyentes de otras religiones. Este es un tema que la corrección política y el multiculturalismo han llevado primero a ser eludido y, precisamente en el caso de los musulmanes, a ser “abandonado”, cuando no condenado, entre otras razones de renuncia política y religiosa, por motivos de simple seguridad personal y social.

Nazir-Ali fue el candidato que compitió con Rowan Williams por el arzobispado de Canterbury. Finalmente, fue este último quien consiguió mayores apoyos para dirigir la Iglesia de Inglaterra. Y fue desde ese puesto desde donde, hace también unas semanas, abogaba por la introducción en el sistema judicial británico de algunos aspectos de la sharia, algo que, en todo caso, Williams veía como “inevitable” (ND), y todo ello en un entorno de furibundos ataques a Estados Unidos, cuyo “violento imperialismo”, en su opinión, ha llevado al “peor de los mundos” (ND).

"La destrucción de la figura del padre"

En la guerra interna anglicana, el bando de Williams, aliado de la política multicultural mantenida por el presente y por pasados gobiernos británicos, continúa disponiendo de mayores apoyos por parte de quienes defienden la “tolerancia” como un valor occidental en general, y británico en particular. Pero el obispo de Rochester, en un largo y no menos contundente artículo en la nueva revista política británica Standpoint, volvía a contestar a Williams en términos escasamente evasivos: “Reconocer su jurisdicción (la de la ley islámica) en términos de ley pública está erizado de dificultades precisamente porque se levanta desde un conjunto diferente de asunciones a las de la tradición de la ley de aquí”. Es en este contexto en el que el obispo anglicano ponía en perspectiva histórica y moral a un cristianismo que convirtió a “una multitud de tribus, feudos y reinos mutuamente hostiles” en “una nación consciente de su identidad y capaz de dejar su marca en el mundo”.

Sin embargo, para Nazir-Ali, los años sesenta y su “revolución cultural (…) llevaron el papel de la cristiandad en la sociedad a un abrupto y catastrófico final”: “La destrucción de la familia por la supuesta igualdad de las formas de vida en común; la pérdida de la figura del padre, especialmente para los chicos, debido a que el papel del padre es visto como superfluo; el abuso de drogas (incluyendo al alcohol); la pérdida del respeto por la persona humana que lleva a horribles y salvajes ataques contra la gente; el cada vez mayor abismo entre las generaciones y las clases sociales... La lista es muy larga”, concluye Nazir-Ali.

La "capitulación" de la Iglesia

“Teólogos liberales” y “líderes de la Iglesia” son los responsables de una “capitulación” frente a las “fuerzas culturales e intelectuales del momento”. “Es esta situación la que ha creado el vacío moral y espiritual en el que nos encontramos”, continúa el obispo anglicano. “Mientras el consenso cristiano fue disuelto, nada, excepto quizás una infinita auto-indulgencia, fue puesto en su lugar. Felizmente, el marxismo, en sus varias formas, ha mostrado el sinsentido filosófico, histórico y económico que siempre fue. Pero ahora nos enfrentamos a otra ideología igualmente grave, como es la del islam radical, que también reclama ser totalizadora en su visión”, advierte Nazir-Ali.

“Hemos llegado a la conclusión de que es necesario entender de dónde venimos para guiarnos a donde vamos, y para llevarnos de vuelta cuando nos aventuremos demasiado lejos de la senda de nuestro destino nacional”, concluye el obispo anglicano en su llamada a la recuperación de “una fe cristiana (que) ha sido central para la emergencia de nuestra nación y de nuestro desarrollo”.

Desde la Organización de la Conferencia Islámica ya nos exigen la aplicación de la Sharia

Desde la Organización de la Conferencia Islámica ya nos exigen la aplicación de la Sharia

El presidente de Malasia exige a Londres la sharia para los musulmanes en el Reino Unido; la Iglesia de Inglaterra, que rectifique su discriminación del cristianismo en beneficio del islam

11.06.08 • 03:26 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

En Kuala Lumpur se acaba de celebrar la denominada Tercera Conferencia Internacional sobre el Mundo Musulmán y Occidente: Tendiendo Puentes. Pero en el lado islámico de los puentes se han seguido escuchando graves acusaciones contra Occidente y sus “insultos” al islam. El anfitrión de la conferencia, el presidente de Malasia, Abdullah Ahmad Badawi, realizaba ante el congreso una emocionada llamada a cultivar “los puntos comunes en interés de nuestra común agenda de paz”. Pero la buena voluntad tenía truco. En entrevista con medios occidentales, el presidente del país musulmán también exigía al ejecutivo de Gordon Brown que permita vivir a los musulmanes del país bajo la ley islámica. Ese mismo día, el primer ministro británico completaba el informe sismográfico del día recibiendo un extremadamente irritado estudio de la Iglesia de Inglaterra exigiendo para los cristianos "el mismo reconocimiento" que se da a los musulmanes en el propio Reino Unido.

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“(Los musulmanes en el Reino Unido) deberían cumplir con la ley de la tierra, pero también deberían ser capaces de seguir sus observancias religiosas y sus creencias para expresar su obligación con Dios”, decía el presidente malayo en su exigencia de que el país europeo permita a las comunidades islámicas en su suelo regirse por la ley coránica. Además, Badawi advertía de que el extremismo islámico seguirá creciendo en el Reino Unido debido a “la pobreza, el descontento social, las penurias, la discriminación y la creencia en la gente que no importan mucho como consecuencia del color de su piel”. Pero, en el Reino Unido, quienes más discriminados dicen sentirse ahora son precisamente los cristianos, o eso, al menos, es lo que ha comenzado a proclamar, ya de forma harto agria y agresiva, la Iglesia de Inglaterra hablando por las inmensas mayorías protestantes y católicas del país.

"La traición del laborismo a los cristianos"

Un informe encargado por los anglicanos acusaba directamente a Londres de discriminar a las iglesias cristianas en favor de las confesiones minoritarias. Justo en las antípodas de las constantes incriminaciones de los líderes islámicos domésticos y foráneos, pero compartiendo imputaciones y hasta formas de lenguaje, la iglesia anglicana espetaba al estado británico -y, muy notablemente, a los gobiernos laboristas de Blair a Brown- su “significativa falta de comprensión o de interés” por la “actual o potencial” contribución de la Iglesia de Inglaterra a la “esfera pública”, en favor del constante estrechamiento de lazos y ofrecimiento de recursos a las comunidades musulmanas.

La contundencia del informe llevaba a inauditos y no menos contundentes titulares en la prensa, como "La Iglesia ataca al laborismo por traicionar a los cristianos"; "Iglesia de Inglaterra: El gobierno británico interesado en el islam pero ignorante de la cristiandad" o "El arzobispo de Canterbury advierte: No ignoréis al cristianismo por el islam". Y es que era el mismo Rowan Williams que hace escasas semanas veía “inevitable” que la sharia rija en el Reino Unido (ND) y pedía, por ello, que las autoridades británicas comenzaran a preparar el desembarco de la ley islámica, quien ahora fruncía sus bien pobladas cejas de druida cristiano y calificaba de “deprimente” el “olvido” del propio gobierno londinense a los cristianos del país. El arzobispo de Canterbury, en un comunicado conjunto con el arzobispo de York -un negro ugandés enemigo a muerte del multiculturalismo y del victimismo islámico (ND)- reclamaba a Londres que comience a apreciar “la escala y calidad de la contribución de las organizaciones religiosas a la vida civil y cívica de nuestra nación” y, “particularmente (…), la contribución de la Iglesia de Inglaterra y su feligresía”.

"Campaña de odio y discriminación" contra los musulmanes

Pero muy lejos de allí, en Kuala Lumpur, el presidente de la Organización de la Conferencia Islámica, el turco Ekmeleddin Ihsanoglu, exigía el fin de “la campaña de odio y discriminación” en Occidente contra los musulmanes en general, y contra los musulmanes en Europa, en particular. De hecho, los líderes islámicos lanzaban una y otra vez sus andanadas contra una Europa que “discrimina” a sus comunidades musulmanas mucho más de lo que los propios Estados Unidos marginan a las suyas, y esto, dicho por la Organización de la Conferencia Islámica -en su belicosa línea habitual (ND)-, y remitido a todo el mundo por la agencia oficial iraní -ahora considerando a Europa más cruel en el trato a los musulmanes que el propio Gran Satán americano-, ofrecía redoblados e inquietantes significados.

Además, estas y otras informaciones recogían los datos de una encuesta realizada por el Foro Económico Mundial en enero de 2008 en la que se constataba el abismo de percepciones entre norteamericanos y europeos -con muy destacadas opiniones negativas en el caso de los españoles- en relación con las comunidades musulmanas en sus respectivos suelos. En este sentido, el informe desvelaba cómo grandes mayorías -en el entorno del 70 al 80 por ciento de las poblaciones de Dinamarca, Italia, Holanda y España- ven una “amenaza” en una mayor relación entre Occidente y el mundo islámico.

España, destacada en la desconfianza hacia los musulmanes

En definitiva, el estudio del Foro Económico Mundial, junto con el también reciente de Gallup sobre el mismo tema, constata cómo occidentales y musulmanes se ven con una extremada desconfianza, con tres de cada cuatro estadounidenses afirmando que el orbe musulmán no contribuye a ningún acercamiento con Occidente, por cierto, en una proporción exactamente idéntica a la de los palestinos que ven similar actitud, pero sentido opuesto, en los occidentales, por mucho que los israelíes, en sorprendente paradoja, se sitúen en la vanguardia de quienes confían en el esfuerzo de los países islámicos.

Sin embargo, en la encuesta de Gallup, Italia, Dinamarca y España se sitúan en la cabeza de los países más desconfiados con el islam, tanto con sus practicantes en el extranjero, como con los que viven ya instalados en el interior de los países europeos. De hecho, las poblaciones de estos y de otros países occidentales, -incluyendo a la estadounidense y a la española (de nuevo en la cabeza del recelo antiislámico que nada ayuda a disipar las constantes detenciones de terroristas islamistas en su suelo)- consideran que sus gobernantes se encuentran mucho menos preocupados por la amenaza musulmana de lo que lo están los propios ciudadanos.

Tímidas autocríticas islámicas

En este entorno, muy pocas y muy tibias han sido las voces autocríticas que se han levantado en Kuala Lumpur. Shaukat Aziz, ex primer ministro pakistaní, manifestaba: “Debemos dejar de actuar en el mundo musulmán como si fuéramos víctimas o estuviéramos siendo maltratados. Tenemos que abrirnos a admitir que también hay cosas en nuestros propios países que deben ser cambiadas”. También hablaba claro en este sentido el príncipe Turki al-Faisal, presidente del Instituto de Estudios Islámicos de los Emiratos Árabes Unidos. Para estrechar el abismo entre el islam y Occidente, las naciones musulmanas necesitan “mirarse a sí mismas y solucionar sus problemas antes de mirar a otros”, decía Al-Faisal. No obstante, nada mucho más allá de estas tibias y solitarias peticiones de autocrítica se pudo escuchar en la agitación victimista de Kuala Lumpur.

De hecho, la conferencia de ’tendido de puentes’, en línea con la virulencia del lenguaje en los países islámicos y de acuerdo con anteriores encuentros internacionales, redoblaba el habitual llamamiento a corregir la percepción del islam en los medios occidentales, manipuladores de la "auténtica esencia del islam", en su opinión. En medio de las también habituales quejas sobre la “islamofobia” occidental, los líderes que llevaron la voz cantante lamentaban tanto la supuesta equiparación occidental del islam con Al Qaeda, como el “problema” de “los principios del islam (que obligan) a permanecer en calma y a apreciar la belleza”, en lugar de responder con medidas de “coerción suficientes o suficientemente efectivas”.

Cómo os arrastrais y os postrais ante la "Grandeza" del Islam y de los seguidores de Alá, sois unos perros

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La empresas holandesas condenan Fitna y apoyan que se penalice legalmente los insultos a la religión

Publicado por AMDG en 1/Julio/2008

En anuncios que ponen en la prensa de los países musulmanes:

In its advertisement, the Zwanenberg Food Group says it “rejects the opinions and statements” in Wilders’ film. “We strongly condemn the anti-Islam comments which we believe don’t have any other purpose than to insult.”

The company also expressed its “Solidarity with the campaign by The Messenger of Allah Unites Us in its attempts to pass international legislation banning insults to religion, including Islam and the Prophet Muhammad (Peace be with Him).”

El doble rasero que acabará con nuestra raza

Retiran anuncio de la tele que presentaba un mono haciendo campaña “por el cambio”.

Publicado por AMDG en 2/Julio/2008

Por el cambio de compañía telefónica, pero como podría asociarse con el lema de Obama, que es negro mulato, lo ha retirado:

Sin embargo, comparar a Bush con los monos estaba bien visto, ¿no?.

Es curioso, si le llaman simio o primate a un blanco es blanco entiende que le están llamando tonto. Imagino que sucede lo mismo con un japonés o un chino. Sin embargo, algo me dice que cuando se lo llaman a un negro hay quien se lo toma en serio.

Desde luego, los que consideran normal reírse de las monadas de Bush pero consideran ofensivo un video como ese muestran ese fondo racista que son incapaces de suprimir.

La "católica" Polonia dice no al proyecto masónico de Lisboa

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«No tiene sentido» asegura Kaczynski

 

Polonia no firmará el Tratado de Lisboa

 

El presidente polaco, Lech Kaczynski, ha asegurado que el Tratado de Lisboa ya «no tiene sentido» después del «no» irlandés, en una entrevista que publica hoy el diario polaco «Dziennik».

«En este momento, el Tratado no tiene sentido. Es difícil decir cómo terminará todo», afirmó el gobernante polaco, según señala la versión digital del rotativo.

El Parlamento polaco (Sejm) ratificó el pasado 1 de abril el texto con los votos de la formación de los gemelos Kaczynski, Ley y Justicia (PiS), y la oposición de una minoría de diputados de ultraderecha. 

No obstante, el Tratado está pendiente de la firma del Jefe de Estado, necesaria para su ratificación definitiva.
«No me parece seria la afirmación de que no hay Unión Europea (UE) si no hay Tratado», remarcó Kaczynski.  
La publicación de la entrevista coincide con el inicio de la presidencia francesa de la UE, en la que el presidente galo, Nicolás Sarkozy, se propone impulsar el acuerdo europeo.

El Tratado de Lisboa fue firmado en la capital portuguesa en diciembre del pasado año y se diseñó para reemplazar el proyecto de Constitución Europea, que fue rechazada por los votantes de Francia y Holanda en el 2005.